“A principio de este año, mientras intentábamos salvar la vida de su madre, una de sus
hijas nos dijo a mi equipo y a mí: “No confiamos en ustedes”. No yo, sino
nosotras. Las palabras tenían el peso de algo decidido antes de su llegada, era
una conclusión aprendida en algún lugar al que no podíamos acceder. Y este tipo
de momentos se están convirtiendo en algo habitual en los hospitales de los
EE.UU. como sugieren las encuestas sobre la confianza pública en la medicina”.
En un estudio del año 2025 de más de 5 millones de
nacimientos, investigadores del Children’s Hospital of Philadelphia (CHOP)
encontraron que la proporción de recién nacidos que no recibieron la profilaxis
con vitamina K, que no es una vacuna, sino una inyección de una vitamina para
evitar la enfermedad hemorrágica del recién nacido que los pediatras venimos
usando con éxito desde 1961. Las hemorragias de los recién nacidos cuyos padres
se opusieron a que se les inyectara la vitamina K aumentaron de 2,9% a 5,2%
entre 2017 y el 2024.
Los datos preliminares sugieren que los padres que
rechazan la vitamina K para sus hijos tienen una alta probabilidad de rechazar
también la vacunación contra la hepatitis B y otras vacunas, también la
profilaxis contra las infecciones oculares que desde hace décadas los pediatras
evitamos administrando gotas con antibióticos en los ojos del recién nacido muy
propenso a infectarse en el canal del parto cuando la madre está en esa labor.
Lo mismo está pasando en los EE. UU. con la aparición reciente de más de 40
brotes de sarampión en su población, porque han dejado de vacunar a sus niños
de una enfermedad que ese país declaró extinguida en el año 2000.
La confianza que se ha estado perdiendo en los médicos y
la medicina no se recuperará en un solo ciclo político ni en una sola
generación, tomará mucho tiempo y los que pagarán las consecuencias no son
quienes han deteriorado esa confianza, sino, los familiares de los fallecidos y
los que están postrados en una cama.
Y es que, la verdadera amenaza aparece cuando la
desconfianza busca sustituir a la evidencia, y los intereses económicos se
imponen al bienestar del paciente. Cuando la política pretende convertir al
médico y a la medicina en instrumentos de confrontación.
Referencia: R.B. Shpiner MD, octubre 17, 2026. DOI:
10.1056/NEJMp2604584.
Marcos Díaz Guillén
pediatra de la República Dominicana.