lunes, 14 de junio de 2021

ALERGIAS, CONTAMINACIÓN, CAMBIO CLIMÁTICO Y COVID-19

 

La gran cantidad de polen, la contaminación del aire que respiramos y el calentamiento global están produciendo enfermedades respiratorias de manera casi permanente no solo en los niños, sino también en jóvenes y envejecientes y, en estos tiempos, acompañados de una pandemia.

 

Estamos teniendo muchos casos de rinitis, la mayoría rinitis alérgicas que pudieran confundirse con la rinitis que produce el coronavirus. Y es bueno establecer las diferencias. En la rinitis alérgica hay una secreción nasal transparente, picor de la nariz e irritación ocular, no hay fiebre, no hay cefalea, ni se pierde el olfato, manifestaciones que suelen aparecer en la rinitis por coronavirus.

 

Niños y adultos alérgicos, en esta pandemia deberían saber, que ser alérgico no les predispone a padecer con más frecuencia de COVID-19, sin embargo, las personas asmáticas que de hecho tienen un componente alérgico importante, deberían tener muy bien controlada su enfermedad, porque el paciente “que se aprieta” y que se infecta con el nuevo coronavirus o con cualquier otro virus respiratorio tiene más probabilidades de complicarse.

 

La lucha por detener el cambio climático y el calentamiento global, una de las metas para el año 2030 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, por efecto de la pandemia, está siendo descuidada. El daño que el ser humano le viene produciendo desde hace mucho tiempo a la biodiversidad, está favoreciendo la extinción de especies animales y vegetales permitiendo que virus que incluso todavía no conocemos salten de otras especies a infectar a la especie humana, un daño que el hombre está produciendo y que por lo tanto está en sus manos evitar.

 

La pandemia que está produciendo el nuevo coronavirus y que estamos padeciendo, el maltrato que hacemos a nuestro hábitat natural (el planeta tierra), nos están diciendo que vivimos en una aldea global y muy desigual. Que lo que afecta a las personas en Asia, nos puede afectar a nosotros en el Caribe. Y que, por lo tanto, los desafíos que estamos enfrentando y los que en lo adelante tendremos que enfrentar, necesitan de la colaboración y solidaridad de todos. De los ricos y de los pobres. Y que, cuando menos pobres existan en la tierra, querrá decir que por fin entendimos el mensaje. De lo contrario, el futuro de la especie humana y de nuestra civilización será muy incierto.

Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

 

martes, 8 de junio de 2021

Vacunas COVID-19 para todos los ni;nos

 

Si bien es cierto que los niños en su mayoría son afectados menos severamente por el SARS-Cov-2, muchos han fallecido, y han sido el medio de contagio para los adultos que están a su alrededor.

 

 Millones de niños con alguna condición de salud: asmáticos, cardiópatas, diabéticos, falcémicos, enfermos renales etc. si se contagian con el nuevo coronavirus, tienen los mismos riesgos que los adultos de agravarse y morir. Por lo tanto, también los niños deben ser vacunados.

 

Los Centros para el Control de Enfermedades de los EE.UU.(CDC) recomiendan que todas las personas a partir de los 12 años se vacunen contra la COVID-19 para protegerse ellos mismos y a las personas que están a su alrededor.

 

Vacunar al mayor número de personas en un país es imprescindible para propiciar la inmunización de rebano, detener la pandemia y evitar la aparición de mutaciones y nuevas variantes. Porque a mayor tiempo de un virus circulando en una población, mayores son las probabilidades de que estos fenómenos se produzcan.

 

En mayo 2021 los CDC informaron que las vacunas contra COVID-19 en los niños son seguras y efectivas. Que se administran bajo el monitoreo de seguridad más estricto de la historia en los EE.UU. Que una vez que el niño ha recibido la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech, tres semanas después deberá recibir una segunda dosis. Que no es cierto que la vacuna pueda producir la enfermedad y, que el niño puede ser vacunado contra la COVID-19 y otras vacunas el mismo día sin necesidad de esperar dos semanas entre una vacuna y otra.

 

Tanto el niño como el adulto puede presentar alguna reacción contra la vacuna del COVID-19 y contra cualquier otra vacuna como dolor e inflamación local, cansancio, cefalea, escalofríos, dolores musculares y fiebre; y esto es una señal normal de que su cuerpo está creando protección. Síntomas que casi siempre son transitorios, y que van a variar de una persona a otra.

 

Lo que debe quedar claro en los padres y la población es, que los beneficios de la vacuna siempre serán muy superiores a sus efectos secundarios.

 

Saludamos como buena y válida la estrategia de las autoridades de nuestro país de disponer de las vacunas Pfizer para proteger a nuestros niños y adolescentes. Ojalá pudiera ser igual para las embarazadas, otro sector de la población tan vulnerable.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

lunes, 31 de mayo de 2021

COVID-19. OPS/OMS: UN INFORME QUE DEBEMOS CONOCER

 

Hasta el 17 de mayo, 2021, han sido notificados en el mundo 162, 773, 940 casos confirmados de COVID-19 que incluyen 3, 375, 573 defunciones. De los que el 40% de los casos confirmados y el 47% de las defunciones fueron aportados por la región de las Américas.

 

En abril 2021, América del Sur contribuyó con el mayor número de casos y defunciones adicionales con 809, 233 casos y 45, 410 defunciones en comparación con marzo 2021.

 

Entre enero y abril 2021, en comparación con lo que se notificó en el año 2020, se ha observado un incremento en el número de casos y de defunciones de embarazadas positivas al SARS-Cov-2 en al menos 12 países de las Américas. De continuar esta tendencia, el número de casos y de defunciones superará a lo observado en el año anterior.

 

En los pueblos indígenas de 18 países en las Américas, se notificaron 448, 956 casos, que incluyen 7, 884 defunciones.

 

Respecto a los trabajadores sanitarios, 23 países notificaron 1, 827, 427 casos incluidos 9, 161 defunciones. Sin cuantificar casos que por distintas razones no se pudieron notificar.

 

Un total de 22 países y territorios notificaron 5, 555 casos confirmados acumulados del Síndrome Inflamatorio Multisistémico en niños y adolescentes que han coincidido cronológicamente en el tiempo de la COVID-19 con 123 defunciones.

 

No hay dudas que, en los primeros cinco meses de este año, en el mundo incluyendo a la República Dominicana, se ha producido un incremento notable de la infección por el nuevo coronavirus. No hay dudas, que debemos volver a la normalidad que existía antes de esta pandemia. Que hay que abrir los colegios, escuelas y universidades. Pero si tenemos que dar marcha atrás, debemos hacerlo, y mientras tanto, aplicar la estrategia del martillo y la danza. Dando duro con el martillo, volviendo a la cuarentena y al confinamiento si es necesario mientras mantenemos las medidas de protección, de vigilancia epidemiológica y la vacunación del mayor número de personas. Apretando y aflojando cuando las circunstancias lo permitan y en ese juego, ganar tiempo, como lo han hecho otras naciones, hasta ganar la guerra. Ser austeros y responsables, como lo han sido otros pueblos, porque de lo contrario el costo que deberemos pagar será muy alto.

 

REFERENCIA: OPS/OMS. “Actualización Epidemiológica Enfermedad por Coronavirus

(COVID-19)”. 18 de mayo, 2021.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra - neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

lunes, 24 de mayo de 2021

DOPAJE EN EL DEPORTE INFANTIL

 

Recientemente, el Dr. Elbi Morla pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría y actual presidente de la Sociedad de Endocrinología Pediátrica. En múltiples ocasiones el periodista deportivo Nathanael Pérez y el exviceministro de deportes Marcos Díaz se han lamentado y han alzado su voz de alerta ante este problema de salud pública que no parece interesar a nadie. El Dr. Milton Pinedo presidente de la Agencia Nacional Antidopaje también se lamenta, y hace malabares con el mínimo apoyo que recibe para que el deporte nacional en todas sus vertientes se convierta en una actividad limpia y honesta.

 

Entrenadores sin certificación ni supervisión oficial, sin que se conozcan sus antecedentes, reúnen grupos de niños para entrenarlos y convertirlos en profesionales del deporte, específicamente del beisbol. Les inyectan y administran esteroides anabólicos, proteínas y otras drogas para que hagan músculos y puedan rendir más para cuando llegue el momento de la firma. Esos jóvenes son fuente de mucho dinero para esos “buscadores de talentos “que, cuando el contrato no se firma que es lo más común, el muchacho que a los 11 o 12 años fue reclutado, a los 16, se le devuelve a sus padres y a la sociedad como un producto de desecho.

 

Los esteroides anabólicos, son los padres quienes los están pidiendo a los médicos para sus hijos desconociendo que, pueden producir daños irreversibles como diabetes, hipertensión arterial, insuficiencia renal, crecimiento anormal, fractura de huesos y trastornos de la personalidad entre otros.

 

Es obligación del Estado proteger a nuestros atletas y al deporte limpio, porque como país, somos signatarios de la “Convención Internacional Contra el Dopaje en el Deporte” que ordena a prevenir y salvaguardar la integridad y los valores positivos del deporte y la salud de nuestros jóvenes, atrapados hoy en las redes del negocio sucio del dopaje.

 

Si no podemos permitir que nuestros rones sean adulterados, porque son una marca país. Mucho menos debemos permitir que nuestros atletas, reconocidos como unos de los mejores a nivel mundial y que son nuestra mejor marca país, sean adulterados y condenados al fracaso. Y es que somos un país en el que profesionales del beisbol sancionados por dopaje en los E.E.U.U, se les permite jugar en nuestro beisbol profesional de invierno con el visto bueno de la LIDOM, que no parece interesarle el tema.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

lunes, 10 de mayo de 2021

DESDE QUE LA VI SUPE QUE HABÍA SIDO VIOLADA

 

Serían las 5:00 de la mañana, la trajeron dos amigos suyos. Ya en la emergencia de la clínica, todavía medio dormido, desde que la vi, supe que la habían violado.

 

De inmediato, tomé muestra de los fluidos alrededor de sus genitales, ella parecía estar borracha o bajo los efectos de alguna otra droga. Hice una limpieza de su vagina, aspiré su cavidad uterina y le suturé algunos desgarros. Iniciamos los antibióticos y la antitoxina tetánica y esa misma mañana se le comenzó profilaxis contra posibles enfermedades de transmisión sexual incluyendo la enfermedad por VIH. Fue fácil localizar a los culpables quienes fueron denunciados por la víctima y puestos a disposición de la justicia. Historia real contada por un colega.

 

Esa es la obligación de todo médico ante un caso de violación. En mi experiencia de más de 15 años como médico especialista de emergencia, he tenido quizás dos o tres casos similares y en cada uno he hecho lo mismo, y es lo que todo médico debe hacer me dijo. En lo que ambos estuvimos de acuerdo.

 

Muy distinto es la violación de niñas y adolescente en el seno del hogar por amigos y familiares muy cercanos, que se repiten y que pocas veces son denunciados, que nos llegan con dos y tres meses de embarazo. Y es en estas circunstancias que se pretende que el médico malogre la vida de un ser humano saludable. No existen razones científicas que justifiquen eliminar a un niño que crece sano en el vientre de su madre, y que esto se presente como un argumento para justificar la legalización del aborto. Porque los médicos estamos para salvar vidas, no para eliminarlas.

 

 A nadie se le ha otorgado la autoridad para decidir quién debe vivir o quien debe morir, ni siquiera porque venga con la peor anormalidad. Y porque, además, el aborto, nunca va a eliminar en la mujer el trauma que le produjo la violación. Y, porque en la mayoría de los casos de mujeres que han abortado, se produce un síndrome postaborto caracterizado por graves sentimientos de culpa, angustia, depresión, abuso de drogas, frigidez e ideas suicidas. No le pidamos al médico que sea parte de esa tragedia. Eduquemos a la juventud y busquemos y castiguemos al culpable. Que casi siempre convive con la víctima.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 29 de abril de 2021

DIFTERIA - UNA ENFERMEDAD RARA

  En los países con cierto nivel de desarrollo, la difteria es una enfermedad rara.

 

Esta enfermedad, que ataca a las personas que no están vacunadas o que tienen una cobertura vacunal incompleta, afecta la garganta y las vías respiratorias altas. La produce una bacteria conocida como Corynebacterium Difteriae. Esta bacteria produce una toxina que a su vez produce una pseudomembrana que cubre la orofaringe y las fosas nasales llevando al paciente a la asfixia. Dicha toxina puede pasar al torrente sanguíneo y a través de la sangre, llegar al corazón, cerebro y otros órganos agravando y matando al paciente.

 

Se manifiesta con fiebre, mal estado general, ronquera, ganglios inflamados a nivel del cuello y, a la inspección el médico puede visualizar la pseudo membrana en la garganta que es de un color blanquecino sucio grisáceo. Como la difteria ha estado controlada por muchos años por el uso de las vacunas, los médicos jóvenes la conocen muy poco lo que constituye otro problema.

 

Una vez que aparecen los síntomas podría ser tarde. Pero si se diagnostica a tiempo, se puede instaurar con éxito un tratamiento con antibióticos y la antitoxina específica. Pero lo correcto es vacunar a toda la población infantil y también a la adulta, porque la mayoría de los contagios vienen de adultos portadores sanos de la bacteria que la pasan a los niños que no han sido vacunados.

 

¿Estamos hoy en el país mejor que antes respecto a las vacunas? Claro que sí. Hoy no vemos las filas de niños en nuestros hospitales que enfermaban y morían de poliomielitis, difteria, tosferina, tétanos, meningitis bacterianas, otitis media, etc. gracias a que se está vacunando, pero todavía no lo suficiente.

 

Y, ¿qué es lo que hay que hacer? Que el CMD, pediatras y especialistas en general, sigamos concienciando y dando la voz de alerta, que se eduque a la población y que exijamos mejores condiciones de vida para todos. Que se entienda, que el desarrollo de los pueblos no está en construir grandes plazas comerciales sin antes haber fortalecido la educación y la salud de la familia. Sin antes haber producido un mejor ciudadano, y sin antes haber disminuido las desigualdades socioeconómicas existentes. Y es que, si trabajamos estos aspectos que son los fundamentos del verdadero desarrollo, la difteria y muchas otras enfermedades evitables, pasarían a ser enfermedades raras.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana. 

sábado, 17 de abril de 2021

VACUNACIÓN COVID-19 PARA TODOS

 

El sistema inmunológico del niño se desarrolla a medida que el niño va creciendo, igual pasa con su sistema cardiovascular, su cerebro y demás órganos. La mujer embarazada tiene un sistema inmunológico deprimido que la hace susceptible de enfermarse más fácilmente que la no embarazada. Y para ambos grupos, no hay vacunas.

 

No existen por el momento evidencias científicas suficientes que garanticen que las vacunas contra COVID-19 sean seguras en la embarazada y en su feto. Sin embargo, en mujeres que han sido vacunadas sin saberse que estaban embarazadas, no se ha podido demostrar que las vacunas produjeran daños. Lo que sí se sabe es, que mujeres embarazadas que se contagiaron con el nuevo coronavirus precisaron de cuidados intensivos, otras fallecieron, y que existe una relación directa entre la enfermedad y el nacimiento de niños prematuros.

 

Si bien es cierto que a los niños de menor edad el coronavirus les afecta más suavemente, también es cierto que existen millones de niños por debajo de los 16 años que no se están vacunando, que sufren cardiopatías congénitas y pulmonares, diabetes, tuberculosis, enfermedad renal crónica, asmáticos, hemofílicos y falcémicos que cuando se han enfermado, han necesitado de los mismos cuidados especiales e intensivos que la población adulta.

 

“La mujer embarazada y la que está amamantando puede transmitir anticuerpos contra la COVID-19 a su feto y bebé recién nacido” (American Journal of Obstetrics and Ginecology). Y, estudios realizados por investigadores de Weill Cornell Medicine y New York-Presbyterian cuando esa ciudad era el epicentro mundial de la pandemia el año pasado, encontraron, que las embarazadas que padecieron la enfermedad presentaron anticuerpos contra la COVID-19 y el 78% de sus bebés tenían esos anticuerpos detectables en la sangre del cordón umbilical.

 

Aunque hasta hoy no hay evidencias suficientes sobre los efectos de las vacunas en el embarazo, todo parece indicar que una vez que la embarazada se ha vacunado se estaría protegiendo, y estaría protegiendo a su bebé recién nacido al que le habrá pasado sus propios anticuerpos.

 

Por otra parte, la farmacéutica Janssen, filial de Johnson and Johnson informó recientemente que estará probando vacunas contra el coronavirus en niños, incluyendo a recién nacidos y embarazadas. Otras farmacéuticas productoras de vacunas también están en lo mismo. Lo que no deja de ser una buena noticia, porque la vacunación contra COVID-19 debería ser para todos.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.