Los CDC de los EE.UU. anunciaron que, al 6 de agosto
2026, se alcanzaron unos 2465 nuevos casos de sarampión, la cifra más alta
registrada desde 1991 en un país que en el año 2000 reportó extinguida dicha enfermedad.
En el año 1912, el sarampión se convirtió en una
enfermedad de notificación obligatoria en los EE.UU. lo que requirió que los
proveedores de atención médica y los laboratorios tenían la obligación de
notificar todos los casos diagnosticados. En los primeros diez años de
notificaciones se registraron en promedio unas 6000 muertes relacionadas con el
sarampión cada año, pero, gracias a sus programas masivos de vacunación la
enfermedad fue limitada y erradicada para reemerger actualmente con más fuerza.
¿Por qué? Porque en los EE.UU. la Salud Pública ha sido
politizada, también, la investigación científica y los programas de vacunación que,
históricamente han sido los responsables de evitar las enfermedades
inmunoprevenibles en todo el mundo.
A poco más de la mitad de este año 2026 EE.UU. ha
experimentado 38 brotes de sarampión diagnosticados en niños menores de 5 años
y cerca del 10% de esos niños han necesitado de hospitalización.
Los profesionales de la salud en ese país y el resto del
mundo, así como las distintas sociedades médicas especializadas como la
Academia Americana de Pediatría que agrupa a más de 67 mil pediatras y
especialistas relacionados con la salud infantil, siguen recomendando la
vacunación de niños y adultos con todas las vacunas aprobadas como eficaces y
seguras, entre estas, la vacuna contra la papera, rubeola y el sarampión, para
evitar una infección que, como el sarampión, es responsable de causar neumonía
y una panencefalitis esclerosante que cursa con daños neurológicos
y cognitivos en los niños que, por no haber sido vacunados, puedan adquirir
esta enfermedad viral, la más contagiosa de todas.
Los pediatras y médicos en general no pretendemos obligar
a un adulto a vacunarse si no quiere o no lo entiende. Solo nos limitamos a
divulgar la historia, los hechos y las evidencias científicas, para que cada
quien tome la decisión que crea correcta; al mismo tiempo, tenemos la
obligación de denunciar que, a los niños (que no pueden decidir) se les respete
el derecho a vivir en salud, a no morir prematuramente, a no sufrir hospitalizaciones
innecesarias o a tener que vivir con las secuelas que producen enfermedades que
son prevenibles proporcionándoles una vacunación oportuna.
REFERENCIA:
Measles Cases in the US Reach Highest Number in More Than 3 Decades. By
Samantha Anderer. Jama, august 14, 2026. DOI: 10.1001/jama.2026.12049
Marcos Díaz Guillén
pediatra de la República Dominicana.