El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) puede afectar a
cualquier persona, comprometiendo particularmente la vida del niño en sus
primeros meses y al envejeciente, ambos, con un sistema inmunológico débil. Este
virus afecta la nariz, garganta, bronquios y pulmones, y es causa de
internamientos y muertes que pueden evitarse con vacunas y otras herramientas
que la ciencia ha puesto a nuestra disposición.
Las vacunas evitan muchas enfermedades y decenas de miles
de muertes cada año,
se administran al niño desde su nacimiento y durante su crecimiento y
desarrollo, y hay otras que, se le ponen a la embarazada para que esta pase sus
anticuerpos al bebé. Los anticuerpos monoclonales es otra herramienta
disponible que se administran al nacer para proteger al niño del VRS una
enfermedad que puede ser catastrófica.
¿Qué son los anticuerpos monoclonales?
Son proteínas artificiales producidas en el laboratorio y
diseñadas para actuar como anticuerpos propios del sistema inmunitario. Se
llaman así, porque se producen de un solo clon de linfocitos B. El anticuerpo
monoclonal en resumen lo que hace es, bloquear la molécula o la señal que la
célula cancerosa o el virus necesitan para reproducirse y crecer. Para el VRS
existen dos anticuerpos monoclonales: el Nirsevimab que está disponible y el
Clesrovimab que pronto saldrá al mercado. El país debe adquirirlos y la
población saberlo si no queremos quedarnos atrás.
La población
también debe saber que, en muchos otros países, mucha gente se está
beneficiando de la investigación científica aplicada a la medicina. Que existen
una cantidad de enfermedades catastróficas que pueden tratarse, controlarse y
evitarse con las viejas y nuevas vacunas y con los anticuerpos monoclonales
entre estas: leucemias, linfomas y otros tipos de cáncer.
Las viejas y nuevas herramientas que la investigación
científica pone a nuestra disposición, siempre han sido y seguirán siendo
atacadas desde algunos medios como las redes sociales, sin que los que
sustentan dichas críticas se les vea ante sus pares defendiendo sus hipótesis
en congresos, foros y revistas de divulgación científica reconocidas.
En conclusión, lo que debe quedar claro es: que las viejas y las nuevas vacunas ARNm, los antibióticos, el acceso al agua potable, la promoción de la lactancia materna, los anticuerpos monoclonales y todo lo que la investigación científica pone a nuestro alcance, nunca deberían ser rechazados en base a la información anecdótica que nos llega por las redes y otros medios, cuando la población ha sido elevada a un mejor nivel educacional y si colaboramos para que siempre esté bien informada.
Marcos Díaz Guillén
Pediatra de la República Dominicana.