Antes del 2020 el mundo veía las pandemias como eventos
del pasado, pero la Covid-19 nos enseño que, un virus puede paralizar
economías, cerrar fronteras, vaciar escuelas y universidades y hacer colapsar
cualquier sistema de Salud Pública.
Los países todavía no han entendido que, las pérdidas
humanas y las secuelas que dejó la Covid-19, aumentaron la ansiedad, depresión
y la violencia intrafamiliar que dañó la salud mental de la gente. Personas con
enfermedades mentales que antes y después han sido abandonadas a su suerte, y
que, para el inicuo Sistema de Seguridad Social y Administradoras de Riesgos de
Salud que tenemos ni siquiera existen.
La reciente pandemia debió enseñarnos que, la atención
primaria en salud, la ciencia y la investigación deben ser prioridades nacionales,
que las enfermeras, el médico familiar y todo el personal sanitario, deben ser
protegidos propiciándoles una vida digna. Que necesitamos de una medicina
preventiva y vigilancia epidemiológica fuertes, porque lo que está pasando en África,
pudiera afectarnos como país muy conectado de los primeros en la región.
La OMS lo ha dicho y otros expertos sanitarios también, pero
la indiferencia ha podido más que las experiencias vividas. Se ha repetido que,
están dadas las condiciones para que se produzca una nueva pandemia, y, se han identificado
virus y bacterias con capacidad de propagarse mundialmente: SARS-Cov, SARS-Cov2,
Virus Marburgo, Virus Nipah y Henipavirus, Cepas de Influenza H5N1 y H10 con
riesgos de mutación pandémica, Virus de la viruela Símica o viruela del mono y
bacterias resistentes a los antibióticos de última generación. Otros virus: Fiebre
hemorrágica de Crimea, la Fiebre del Valle del Rift y la fiebre de Lassa.
Lo más reciente, el
virus Ébola, se adquiere de un murciélago a otros animales y a los humanos. Puede
transmitirse de persona a persona y tiene una mortalidad de hasta el 50% de los
contagiados; nos puede llegar desde África o cualquier otro país o continente a
la R. D. país que, solo en el año 2025 recibió 10 millones de turistas. Se
transmite del animal al humano y de una persona a otra por contacto directo a
través de la piel y las mucosas, por fluidos corporales, sangre, saliva, sudor,
orina, heces y a través de objetos contaminados. El contagio de persona a
persona se produce cuando el paciente infectado presenta los síntomas, pero el
virus puede persistir en el semen después de la recuperación y transmitirse por
esta vía.
Marcos Díaz Guillén
pediatra de la República Dominicana.