jueves, 29 de abril de 2021

DIFTERIA - UNA ENFERMEDAD RARA

  En los países con cierto nivel de desarrollo, la difteria es una enfermedad rara.

 

Esta enfermedad, que ataca a las personas que no están vacunadas o que tienen una cobertura vacunal incompleta, afecta la garganta y las vías respiratorias altas. La produce una bacteria conocida como Corynebacterium Difteriae. Esta bacteria produce una toxina que a su vez produce una pseudomembrana que cubre la orofaringe y las fosas nasales llevando al paciente a la asfixia. Dicha toxina puede pasar al torrente sanguíneo y a través de la sangre, llegar al corazón, cerebro y otros órganos agravando y matando al paciente.

 

Se manifiesta con fiebre, mal estado general, ronquera, ganglios inflamados a nivel del cuello y, a la inspección el médico puede visualizar la pseudo membrana en la garganta que es de un color blanquecino sucio grisáceo. Como la difteria ha estado controlada por muchos años por el uso de las vacunas, los médicos jóvenes la conocen muy poco lo que constituye otro problema.

 

Una vez que aparecen los síntomas podría ser tarde. Pero si se diagnostica a tiempo, se puede instaurar con éxito un tratamiento con antibióticos y la antitoxina específica. Pero lo correcto es vacunar a toda la población infantil y también a la adulta, porque la mayoría de los contagios vienen de adultos portadores sanos de la bacteria que la pasan a los niños que no han sido vacunados.

 

¿Estamos hoy en el país mejor que antes respecto a las vacunas? Claro que sí. Hoy no vemos las filas de niños en nuestros hospitales que enfermaban y morían de poliomielitis, difteria, tosferina, tétanos, meningitis bacterianas, otitis media, etc. gracias a que se está vacunando, pero todavía no lo suficiente.

 

Y, ¿qué es lo que hay que hacer? Que el CMD, pediatras y especialistas en general, sigamos concienciando y dando la voz de alerta, que se eduque a la población y que exijamos mejores condiciones de vida para todos. Que se entienda, que el desarrollo de los pueblos no está en construir grandes plazas comerciales sin antes haber fortalecido la educación y la salud de la familia. Sin antes haber producido un mejor ciudadano, y sin antes haber disminuido las desigualdades socioeconómicas existentes. Y es que, si trabajamos estos aspectos que son los fundamentos del verdadero desarrollo, la difteria y muchas otras enfermedades evitables, pasarían a ser enfermedades raras.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana. 

sábado, 17 de abril de 2021

VACUNACIÓN COVID-19 PARA TODOS

 

El sistema inmunológico del niño se desarrolla a medida que el niño va creciendo, igual pasa con su sistema cardiovascular, su cerebro y demás órganos. La mujer embarazada tiene un sistema inmunológico deprimido que la hace susceptible de enfermarse más fácilmente que la no embarazada. Y para ambos grupos, no hay vacunas.

 

No existen por el momento evidencias científicas suficientes que garanticen que las vacunas contra COVID-19 sean seguras en la embarazada y en su feto. Sin embargo, en mujeres que han sido vacunadas sin saberse que estaban embarazadas, no se ha podido demostrar que las vacunas produjeran daños. Lo que sí se sabe es, que mujeres embarazadas que se contagiaron con el nuevo coronavirus precisaron de cuidados intensivos, otras fallecieron, y que existe una relación directa entre la enfermedad y el nacimiento de niños prematuros.

 

Si bien es cierto que a los niños de menor edad el coronavirus les afecta más suavemente, también es cierto que existen millones de niños por debajo de los 16 años que no se están vacunando, que sufren cardiopatías congénitas y pulmonares, diabetes, tuberculosis, enfermedad renal crónica, asmáticos, hemofílicos y falcémicos que cuando se han enfermado, han necesitado de los mismos cuidados especiales e intensivos que la población adulta.

 

“La mujer embarazada y la que está amamantando puede transmitir anticuerpos contra la COVID-19 a su feto y bebé recién nacido” (American Journal of Obstetrics and Ginecology). Y, estudios realizados por investigadores de Weill Cornell Medicine y New York-Presbyterian cuando esa ciudad era el epicentro mundial de la pandemia el año pasado, encontraron, que las embarazadas que padecieron la enfermedad presentaron anticuerpos contra la COVID-19 y el 78% de sus bebés tenían esos anticuerpos detectables en la sangre del cordón umbilical.

 

Aunque hasta hoy no hay evidencias suficientes sobre los efectos de las vacunas en el embarazo, todo parece indicar que una vez que la embarazada se ha vacunado se estaría protegiendo, y estaría protegiendo a su bebé recién nacido al que le habrá pasado sus propios anticuerpos.

 

Por otra parte, la farmacéutica Janssen, filial de Johnson and Johnson informó recientemente que estará probando vacunas contra el coronavirus en niños, incluyendo a recién nacidos y embarazadas. Otras farmacéuticas productoras de vacunas también están en lo mismo. Lo que no deja de ser una buena noticia, porque la vacunación contra COVID-19 debería ser para todos.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

domingo, 4 de abril de 2021

VIOLENCIA INFANTIL EN LA PANDEMIA

 

“La enfermedad del coronavirus (COVID-19) puede afectar a los niños de forma directa como indirecta. Más allá de enfermarse, el bienestar social, emocional y mental de muchos niños se ha visto afectado por la pandemia. Los traumas que enfrentan en esta etapa del desarrollo pueden tener consecuencias a largo plazo durante toda la vida” (CDC).

 

En la R.D. el 63% de los niños menores de 14 años han sido víctima de violencia física y psicológica que, en la pandemia, enfrentan tres amenazas distintas: las consecuencias propias de la enfermedad, la interrupción de los servicios sociales y, el aumento de la desigualdad y la pobreza. El 3% de nuestros niños han sufrido castigos severos de acuerdo a los informes de ENHOGAR/MISC y, el 47% de las adolescentes entre 15 y 17 años han experimentado violencia intrafamiliar. Se han reportado en esta pandemia, 5,417 denuncias de violencia o delito sexual, y de estos, el 29% corresponde a menores de edad de acuerdo a los informes de la Procuraduría General de la República.

 

 Para ayudar a combatir esta realidad que viven nuestros niños y adolescentes, el Consejo Nacional para la niñez y la Adolescencia (CONANI), ha establecido líneas directas a través de su teléfono (809) 567-2233 y su línea VIDA 1- 200-1202, además de apoyar a las familias a través de sus programas sociales.  

 

La pandemia, ha traído consigo el cierre de colegios, escuelas y universidades, las enfermedades crónicas de la niñez han sido descuidadas, así como el seguimiento en la consulta normal del niño sano donde el pediatra puede descubrir condiciones que, corregidas a tiempo, previenen daños a largo plazo, además de la interrupción en los programas de vacunación. Uno de cada dos niños ha sido víctima de algún tipo de violencia en la pandemia y, 3 de cada 4, han recibido castigos físicos severos. Uno de cada cinco menores de 5 años está conviviendo con madres víctimas de violencia intrafamiliar, situación que también afecta al niño de manera directa.

 

La pandemia COVID-19, ha dejado al descubierto que somos una sociedad violenta, y ello, debe llevarnos a profundas reflexiones que nos hagan producir los verdaderos cambios que necesitamos. Que no es construir grandes plazas, sin antes haber construido mejores ciudadanos.

 

FUENTE: Conferencia magistral de la Dra. Josefina Luna, especialista en Pediatría Social y asesora de CONANI. Desayuno SDP, marzo 25/2021.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

LOS FÁRMACOS Y LOS MÉDICOS NO SON SUFICIENTES

 

Para evitar muchas de las enfermedades que padecemos, los médicos y los medicamentos no son suficientes. Debemos reaprender a vivir y hacer cosas que están a nuestro alcance, con las que vamos a fortalecer nuestras defensas.

 

Si tienes un trabajo muy duro tómate 15 minutos cada dos o tres horas para relajarte.  Duerme 8 horas por las noches y si puedes hacer alguna siesta mejor. No estés estático todo el tiempo, mueve el esqueleto, aunque sea 30 minutos al día, no es necesario que te agotes. Nunca fumes. Y el buen trago, disfrútalo sin necesidad de embriagarte. Come poco, no importa que sean 5 o 6 comidas al día, aprende a levantarte de la mesa sin saciarte y verás lo bien que te vas a sentir, es solo cuestión de aprender. Evita la azúcar añadida y come la fruta entera y no su jugo. Si no lo has aprendido, aprende a comer vegetales, poca carne y más pescado.

 

Vivir sin estrés es imposible, pero aprender a manejarlo sí se puede. Haz a diario ejercicios mentales con pensamientos agradables, camina un rato a solas, mejor si estas bien acompañado. Exprésate con palabras agradables al que te queda al lado, porque lo harás sentir bien y tú mismo te sentirás mejor. Vive el presente de manera positiva y olvida lo negativo que viviste ayer. El futuro, vívelo solo cuando se haya convertido en presente. Planifícate y organiza tu vida, pero no tanto que la parca te sorprenda en un afán inútil de perfección.

 

Disfruta un buen libro si sabes leer y saca el tiempo para una buena película. Date un paseo de vez en cuando, con gente buena. Pero recuerda que solo es mejor que mal acompañado. Saca un momento para oír música. La que te guste, porque esa será la mejor música para ti, aunque sea la peor para mí. Cultiva y fortalece tu espíritu. Si puedes hacer feliz a alguien, te estarás haciendo feliz a ti mismo. Y, si crees en algo, en alguien o en nada, has una oración a Dios, al mar, al río, a la montaña o a la naturaleza, al levantarte y al acostarte, al medio día o cuando te salga. Porque, aunque tú no lo creas, haciendo estas cosas, estarás fortaleciendo tu sistema inmune, te enfermarás menos y vivirás mejor.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

domingo, 21 de marzo de 2021

MUTACIONES Y VARIANTES DEL SARS-Cov-2

 “Los virus hacen copias de sí mismos en su proceso de replicación en el que, a veces, las nuevas copias presentan pequeños cambios. Estos cambios se denominan mutaciones. Un virus que ha sufrido una o varias mutaciones es una “variante” del virus original” (OMS).

 

A más tiempo un virus circulando en una población, mayores son las probabilidades de que ese virus pueda mutar a una variante nueva de sí mismo. De ahí la importancia de frenar el tiempo de circulación del SARS-Cov-2 productor de la enfermedad COVID-19.  Porque si bien es cierto que las variantes virales tienden a ser más débiles que el virus original, su agresividad solo se sabrá una vez que dicha variante pueda contagiar a las personas.

 

Si comparamos el SARS-Cov-2 con el virus del VIH o el virus de la influenza, podemos afirmar que estos mutan con mayor rapidez, sin embargo, los científicos están siguiendo muy de cerca al nuevo coronavirus habiéndose detectado a la fecha cientos de variantes en todo el mundo. Y es que la gente común debe saber, que una cualidad de los distintos patógenos que afectan desde siglos a la humanidad, incluyendo al coronavirus es mutar constantemente, y no hay que alarmarse por ello, simplemente, tratar de detenerlo y que los científicos no lo pierdan de vista y nos recomienden qué hacer.

 

Se han detectado nuevas variantes del SARS-C0v-2 en Italia, Reino Unido y en casi todo el mundo. En nuestro país, investigadores dominicanos en colaboración con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología registraron las primeras secuencias del virus compartiendo con otros científicos e investigadores en todo el mundo la información genómica sobre la diversidad de múltiples patógenos incluidos el causante de la COVID-19. En la investigación dominicana, el SARS-C0v-2 circulante se relaciona con una alta transmisibilidad, es decir, nuestra variante se contagia rápidamente. Igual sucede en Europa, sin que aún podamos decir lo mismo con toda seguridad respecto de su virulencia.

 

En resumen, la gente debe saber que, la mutación es una condición propia de los virus, que debemos estar atento a ello, porque no sabemos cómo una mutación nos podrá afectar. Que no hay que alarmarse, porque la mejor manera de evitar esas mutaciones está a nuestro alcance y es, detener a este virus con la herramienta más eficaz disponible: Las vacunas.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.

 

miércoles, 10 de marzo de 2021

EL PELIGRO DE CREERSE INMUNIZADO

 Mucha gente cree que desde que se vacunó contra COVID-19 quedó protegido contra esa enfermedad, y no es así. Se necesitará que pase un tiempo que puede ser de cuatro, ocho o doce semanas cuando se recibirá la segunda dosis (dependiendo de la marca) para que se produzca la inmunización. Y, aun así, la protección va a depender de la respuesta particular de cada quien y de la cobertura de la vacuna recibida. Debemos saber también, que independientemente de la cobertura que tengan las vacunas, a mayor número de vacunados, mayor será la protección o inmunización de la población general y, que hasta que los científicos no nos digan por cuánto tiempo estaremos protegidos por las nuevas vacunas, deberemos mantener las medidas que conocemos para no contagiarnos.

 

Y, ¿Cuál es la mejor vacuna? La mejor de las vacunas es la que se disponga en estos momentos. Unas cubren hasta un 95% y otra un 52%. Sin embargo, estudios realizados por científicos en Brasil en más de 12 mil trabajadores de la salud expuestos al virus por la naturaleza misma de su trabajo, que fueron vacunados con una vacuna cuya cobertura estaba en el 50.3%, encontraron, que los que se contagiaron y que previamente habían sido vacunados, ninguno falleció, nadie se complicó ni precisó de cuidados especiales.

 

Este es un virus nuevo del que todos estamos aprendiendo. Los científicos no saben cuánto tiempo durará la inmunidad en la persona que se infectó y que superó la enfermedad, ni tampoco saben cuánto tiempo estaremos inmunizados una vez que se ha recibido la vacuna. Hay virus como el de la varicela que una vez que se nos vacuna o padecemos la enfermedad, nos inmunizamos de por vida, igual pasa cuando nos vacunamos contra la fiebre amarilla. Sin embargo, al niño que vacunamos contra la difteria, el tétano, la tosferina y otras tantas enfermedades, en los primeros 18 meses de vida debemos ponerle hasta cuatro dosis de las mismas vacunas y seguir con refuerzos sucesivos si queremos alcanzar unos buenos niveles de inmunización.

 

 Hay que esperar, hay que aprender de la historia natural de este nuevo virus y de las vacunas que se están aplicando para detenerlo. El futuro parece ser muy prometedor, pero antes, debemos dejarnos guiar por la ciencia y, hacer caso omiso de tanta especulación y tantas opiniones infundadas.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.

sábado, 6 de marzo de 2021

EL RETORNO A LAS AULAS

 

Hay una relación directa entre el tiempo que se deja de asistir a la escuela y el retorno a las aulas. Es decir, a mayor tiempo sin asistir a las aulas, mayores son las probabilidades de que el estudiante no regrese a las mismas. Y, para cualquier país, esto es peor que la peor de las pandemias. Porque las pandemias son limitadas en el tiempo, mientras que la ignorancia permanece para siempre.

 

Por este medio y otros, hemos repetido, que ya es tiempo de que nuestros niños y jóvenes de una manera ordenada, regresen a la escuela y que se tomen las medidas de rigor para que esa apertura se produzca. Porque las calles, los restaurantes, los supermercados, los bancos en este país están abiertos y, el llamado confinamiento, que no es tal, solo se les aplica a las escuelas, colegios y universidades.

 

Es preferible que el niño vaya a la escuela o al colegio donde estará, aunque sea mínimamente vigilado, a que se quede al cuidado de una vecina o de su hermanita mayor. Que pueda ser sujeto del programa de la tanda extendida donde recibirá desayuno, almuerzo y merienda, mientras sus padres se la buscan para proporcionarle la cena.

 

Los índices de desnutrición que habían bajado en nuestros países, se están elevando debido a un “confinamiento “de niños hijos de padres desempleados. La obesidad en el otro lado del espectro social es una epidemia en aquellos que han permanecido comiendo hasta más no poder sin ejercitarse y estudiando hasta menos poder. La Miopía será la próxima epidemia por el uso de las pantallas que antes de esta pandemia ya era un problema de salud pública. Y, no es que rechacemos la tecnología, esta será necesaria siempre que su uso no exceda lo justo, y que no afecte negativamente la salud de nuestros niños y la de sus padres.

 

Debemos aprender a manejarnos dentro de esta pandemia de la misma manera que el mundo lo hizo con la pandemia de gripe del año 1918 en la que fallecieron más de 60 millones de personas. La humanidad siguió haciendo una vida productiva, los niños continuaron jugando, asistiendo a sus estudios y visitando a sus abuelos. A pesar de que la gripe siga matando más de 500 mil personas cada año aún después de la aparición de las vacunas.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

POR QUÉ NO VACUNAR A NI;NOS Y A LA MUJER EMBARAZADA?

 

Antes que las vacunas contra COVID-19 estén disponibles para niños menores de los 16 años es necesario completar los ensayos cínicos, igual pasa con las embarazadas, aunque sabemos que han nacido niños contagiados por el SARS-Cov2, cuestión que aún no está muy clara.

 

Los fabricantes de vacunas reconocidos internacionalmente tienen que regirse por estándares muy estrictos y, como en los estudios clínicos que se hicieron para validar la eficacia de estas vacunas no incluyó a embarazadas ni a personas menores de los 16 años, es por ello que no se puede vacunar todavía a menores de esa edad y a las embarazadas. Sin embargo, los expertos están trabajando al respecto, porque se sabe que el embarazo debilita el sistema inmunológico de la mujer haciéndola susceptible de enfermar, agravarse y morir más fácilmente que la mujer no embarazada. Hasta hace pocos años a la embarazada solo se le inyectaba con el toxoide tetánico para evitar el tétano en ella y en su niño, sin embargo, de manera rutinaria además del tétano ya se le vacuna contra la influenza, la difteria y la tosferina como una manera efectiva de protección.

 

Si bien es cierto que a los niños pequeños la COVID-19 les da más ligero, con pocos síntomas y a veces sin ellos, esta enfermedad se comporta igual de grave y mortal en niños menores y de cualquier edad que al mismo tiempo tienen enfermedades crónicas como, anemia falciforme, fibrosis quística, renales, leucemias, cardiopatías congénitas y muchas otras, y a estos niños también hay que protegerlos. Científicos y expertos están trabajando para que en un futuro cercano niños de todas las edades y las embarazadas puedan vacunarse contra la COVID-19.

 

 La gente común debe saber que las vacunas se autorizan para el uso en los seres humanos después que se agotan procesos y estudios clínicos muy rigurosos. Que la comunidad científica mundial está haciendo estudios para que se pueda autorizar una vacuna segura en una población tan susceptible como las embarazadas y los niños más pequeños, que no fueron parte de los estudios para autorizar las vacunas que ya se están administrando contra la COVID-19. La gente común debe saber, además, que cualquier enfermedad que podamos prevenir con una vacuna, dicha vacuna debería ser administrada, porque hoy más que nunca, estos productos biológicos son más seguros.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de febrero de 2021

PARAR LOS PROGRAMAS DE VACUNACIÓN ES PELIGROSO.

 Todos los países del mundo están comprometidos con sus programas nacionales de vacunación. Y, hasta la pandemia COVID-19, se tenía un control de las enfermedades prevenibles por las vacunas. Sin embargo, el miedo al contagio y las dificultades de todo tipo que esta epidemia mundial ha generado, ha traído consigo la interrupción de los programas de vacunación, algo muy peligroso.

 

Enfermedades muy contagiosas y que ponen en riesgo la salud de nuestros niños, que estaban controladas por las vacunas están reapareciendo en el planeta: polio, difteria, sarampión, tosferina etc.

 

Grandes avances como la prevención del cáncer del cuello uterino debido a la aplicación masiva de la vacuna contra el virus del papiloma humano corren el riesgo de desvanecerse entre otras razones por el temor y el costo de salir a vacunar a nuestras niñas.

 

“El sufrimiento y las muertes evitables causadas por saltarse la inmunización sistemática de los niños podrían ser mucho mayores que la propia COVID-19 y no podemos permitir que eso suceda” (Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director OMS).

 

Por la pandemia actual se cancelaron al menos 30 campañas de vacunación contra el sarampión en el 2020, lo que ha dado como resultado, brotes de esta enfermedad que es sumamente contagiosa y responsable de serias complicaciones respiratorias y secuelas que como la encefalitis por sarampión que deja graves secuelas en el desarrollo psico-neurológico de nuestros niños.

 

De acuerdo a la nueva encuesta realizada por UNICEF, OMS Y GAVI en colaboración con los CDC de los EE.UU. el Instituto SABIN y la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la universidad Johns Hopkins, las tres cuartas partes de los 82 países que la contestaron confirmaron que hasta mayo 2020 los programas de inmunización habían sufrido interrupciones relacionas a la pandemia COVID-19.

 

Debemos estar conscientes que los gobiernos han tenido que destinar fondos de muchos programas de desarrollo social e incluso de salud pública para defendernos de la pandemia, que el desempleo y la falta de recursos ha obligado a las familias a descuidar aspectos importantes de salud por la pandemia, pero debemos hacer conciencia e impedir que esta calamidad mundial nos lleve a descuidar un aspecto tan sensible para la salud de nuestros niños y adultos como es una buena y permanente cobertura vacunal. Y, desde que nos llegue la vacuna contra COVID-19, no dudemos en ponérnosla.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-neonatólogo
Santo Domingo,
República Dominicana.

martes, 16 de febrero de 2021

LA PARTERA EN LA PANDEMIA Y ALGO MÁS

 

“El rol de las parteras es mantener viva la magia, la misma que tuvieron cuando eran las que conocían los secretos de las mujeres y que, con el don de la escucha lograban dar los mejores consejos. Aquellas que por haber vivenciado el parto eran capaces de ayudar y dar seguridad a otras mujeres” (Bremen de Mucio, asesor regional del CLAP, de la Organización Panamericana de la Salud).

 

La partera jugó un rol importante en el bienestar materno fetal pero la modernidad la ha relegado a un plano inferior. Tema que deberíamos replantearnos en este tiempo de pandemia COVID-19 y como preparación para cuando tengamos que enfrentar otras pandemias en el futuro.

 

 Nuestro país debiera iniciar programas de formación de parteras. Programas que debieran replicarse en todo el país, en todas las universidades. Para que los cientos de miles de mujeres que se seguirán embarazando, sean atendidas en sus casas o en los centros de atención primaria del Estado en tiempos normales y cuando nos toque vivir otra epidemia mundial. Porque diferente a lo que se cree, parir en la casa fue y debería ser lo normal.

 

Las embarazadas visitarán al obstetra y éste, una vez que ha diagnosticado que no se trata de un embarazo de alto riesgo, enviará a la paciente a su hogar donde recibirá visitas rutinarias de la partera o a la casa de atención primaria a que pertenezca a terminar su embarazo en un parto vaginal como debe ser. Bajaría considerablemente el número de cesáreas y la carga económica sería mucho menor para la sociedad y el Estado. La partera entrenada, estará en la capacidad de referir a tiempo al hospital solo a aquellas embarazadas cuyo trabajo de parto no se ajuste a la labor del parto normal que se esperaba.

 

Lo dicho toma tiempo, las décadas que nos llevan los países que han centrado sus políticas sociales pensando en sus gentes. En nuestro país, necesitamos servicios de agua potable y electricidad permanentes. Las parteras deberán ser mejor pagadas al igual que los médicos, y los seguros médicos deberán cubrir los servicios de ese personal. Tendrá que haber pasado un tiempo en el que las parteras hayan estado asistiendo al obstetra en clínicas y hospitales antes de ser lanzadas a su trabajo en la comunidad y nuestros políticos habrán evolucionado de tal manera, que las mayores inversiones se hayan producido en la salud y educación de nuestra gente.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo,

República Dominicana.

 

 

 

 

domingo, 7 de febrero de 2021

Los ni;nos a un a;no de la pandemia

 

La estrategia AIEPI (Atención Integral a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia) dirigida a los niños y niñas de 0 a 5 años para reducir las enfermedades y las muertes infantiles, integra las mejores medidas de salud para una vida sana, la prevención de enfermedades y las muertes prevenibles por las vacunas, lactancia materna, la alimentación sana, la detección y el tratamiento precoz de las enfermedades prevalentes y más comunes de la primera infancia.  

 

Pasado este primer año de la pandemia COVID-19 la estrategia AIEPI auspiciada por la OMS está en peligro. Como está en peligro la salud mental y emocional de la sociedad mundial, muy particularmente la salud física, mental y emocional de todos los niños.

 

El niño es eminentemente social, necesita el toque, el beso y el abrazo, necesita relacionarse para hacer su mejor trabajo: el juego. Que no puede ser sustituido por la tecnología por muy inteligente que esta sea.

 

“A un año de esta catástrofe mundial, al menos 80 millones de niños menores de un año corren el riesgo de contraer enfermedades que estaban controladas: difteria, tosferina, sarampión etc. debido a que las inmunizaciones que se hacían regularmente han sido interrumpidas por la COVID-19” (OMS). La desnutrición infantil cuyos niveles habían descendido, está aumentando por un desempleo en crecimiento y un control menos eficiente del que teníamos hace un año del desarrollo y crecimiento de nuestros niños.

 

Con solo un año de pandemia se ha vuelto más deficiente el control prenatal de las embarazadas y han nacido más niños con mayores riesgos de enfermar; ha aumentado el número de cesáreas que ya era escandaloso y la atención materna e infantil posparto ha caído en número y calidad. Las ideas suicidas y los suicidios se han incrementado en los adolescentes, y, la violencia intrafamiliar ha aumentado con esta pandemia como nos han informado amigos expertos que trabajan en las distintas áreas de la salud pública.

 

Es un panorama incierto, pero no podemos desmayar, debemos resistir juntos sociedad y autoridades. Hay que comprometerse con los programas tradicionales de vacunación, comenzar a abrir las escuelas, los colegios, los parques y las universidades. Los espacios propios del ser humano, el hábitat natural del niño, pero con un mayor sentido de responsabilidad. Que nos lleguen las vacunas y que sean accesibles para todos.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo,

República Dominicana.

 

 

 

 

domingo, 31 de enero de 2021

QUÉ DEBEMOS APRENDER DE LAS VACUNAS

 

La gente común se pregunta: ¿Por qué personas que se han vacunado se han contagiado con el coronavirus?, ¿Qué tiempo me protegerá la vacuna?, ¿Cuándo llegarán? Y, ¿Cuáles efectos no deseados puedo sufrir?

 

Debemos saber que, si me vacuno hoy, estaré desprotegido por algunos días. Porque no habrá pasado tiempo suficiente como para que mi organismo haya producido anticuerpos contra la enfermedad. 3 a 4 semanas después, cuando se me administre la segunda dosis es cuando empezará a producirse en mi persona una inmunización lo suficientemente fuerte como para protegerme. ¿Por cuánto tiempo? no sabemos, y el   tiempo dirá si habrá que ponerse refuerzos.

 

Las vacunas producen protección en un país cuando una gran proporción de la población se ha vacunado, si la vacuna protege en un 95%, existe un 5% que, aunque reciba la vacuna podría estar desprotegido y, si no se han cumplido estrictamente los procesos de transporte y almacenaje, si se rompió la cadena de frío que las vacunas requieren, podrá haber personas inyectadas, pero no vacunadas. Son procesos muy estrictos que hay que cumplir. Y, ¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas contra COVID-19? Los mismos que conocemos de otras vacunas que a pesar de conocerlos las seguimos poniendo, porque los beneficios siempre serán muy superiores a los efectos no deseados. Como son vacunas nuevas, en el futuro, podrían aparecer efectos que hoy desconocemos. Una especulación que no invalidad el hecho de que estaré más seguro si estoy vacunado.

 

Las vacunas contra COVID-19 se comenzaron a distribuir en diciembre pasado no con la eficiencia y rapidez que desearíamos y, en nuestros países, está por verse. Entre los acuerdos que buscan asegurar un acceso equitativo está el de Astra Zeneca/Oxford para aportar 170 millones de dosis y Johnson and Johnson para aportar 500 millones de dosis. Unicef anunció que está listo para transportar 850 millones de toneladas de vacunas COVID-19 cada mes, sin embargo, la realidad es otra.

 

No se debe fomentar el pesimismo, pero hay que ser realista. En nuestra América pobre, con tantas carencias, en medio de esta pandemia, con autoridades que quisieran actuar, pero que cuentan con una población ajena y poco comprometida y demasiado gente opinando. Hay que llamar a la cordura, a la paciencia y a la buena voluntad. De lo contrario, seremos los últimos una vez más.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

jueves, 21 de enero de 2021

LAS CITOQUINAS Y LA COVID-19

 

Las citoquinas son proteínas producidas por nuestro sistema inmunológico para protegernos de las agresiones de virus y otros patógenos. Estas proteínas regulan la inflamación y desinflamación de nuestro organismo. Ante una infección la producción de citoquinas puede ser muy exagerada y dar lugar a una “tormenta de citoquinas”, que es lo que se ha visto en niños después de haber estado en contacto con el nuevo coronavirus y que han desarrollado un síndrome inflamatorio multisistémico que se parece bastante a otra enfermedad inflamatoria severa propia de los niños por debajo de los cinco años que conocemos como enfermedad de Kawasaki.

 

La mayoría de los pacientes con COVID-19 experimentan síntomas leves o son asintomáticos, sin embargo, otros presentan niveles de gravedad que requieren de cuidados intensivos. Por lo tanto, es muy importante saber por qué y cómo los pacientes asintomáticos reaccionan de esa manera a la infección por el SARS-Cov-2 y por qué otros evolucionan hacia la gravedad y la muerte.

 

Recientemente se publicó el primer estudio que demuestra que en los primeros días de la infección por el SARS-Cov-2 existen niveles significativamente altos de Inter Leukina 12 e Inter Leukina 2 (IL-12, IL-2), en pacientes infectados asintomáticos o de manera moderada. Estas citoquinas, sin embargo, se encuentran en niveles muy bajos en los pacientes severamente afectados por el SARS-Cov-2 en la fase aguda de la infección.

 

 La determinación de los niveles de estas sustancias, podría jugar un papel importante para saber el pronóstico o evolución de la enfermedad en una persona infectada por el nuevo coronavirus y así, poder iniciar con anticipación un tratamiento más agresivo en las personas que estando contagiadas revelen niveles bajos de esas citoquinas en la fase temprana de la enfermedad.

 

La acción pro inflamatoria de las citoquinas ante una agresión por el SARS-Cov-2 o por cualquier otro virus, debe acompañarse de una acción antiinflamatoria de otras citoquinas para conservar el equilibrio normal en nuestro organismo. Es parte de los enigmas la ciencia. La buena noticia es, que existen grandes posibilidades en esa misma ciencia, en la genética y la inmunología para el tratamiento futuro de tantas enfermedades que hoy afectan a la humanidad.

 

REFERENCIA: Early differences in cytokine production distinguish severity of COVID-19.

                        Lidya Handayani, MD, and cols. Division of Clinical Virology, Center for

                        Infectious Diseases. Kobe University Graduate School of Medicine. Japan.


Dr, Marcos Díaz Guillén

Pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

domingo, 17 de enero de 2021

Por qué las vacunas contra COVID-19 no se aplican a ninos menores?

 

  Las grandes farmacéuticas reconocidas internacionalmente aplican con rigurosidad la metodología científica, y cuando elaboran un producto y hacen sus estudios para un rango de edades, recomendarán dichos productos solo para las personas que estén dentro de ese rango. Y es sabido que, las nuevas vacunas contra Covid-19 se han investigado y producido para ser administradas solo a individuos sobre los 16 años y, aunque también sabemos que los niños desde recién nacidos y a cualquier edad pueden enfermar por Covid-19, la mayoría no se enfermarán con la gravedad que lo hacen los adultos y muchos podrán dar positivo sin presentar síntomas.

 

Si todos los adultos llegáramos a estar vacunados en algún momento, las posibilidades de ser contagiados por un niño serían remotas, por lo tanto, mientras más rápido se detenga el virus en el adulto, menores serán las probabilidades de que esto suceda o que el virus pueda mutar a una variante más agresiva. Esto, se va a lograr cuando dispongamos de las vacunas. Sin olvidar que al mismo tiempo deberán seguirse implementando de manera rigurosa las medidas individuales, colectivas y gubernamentales para evitar los contagios.

 

Muchos estudios revelan que es poco probable que los niños menores de 10 años otros sugieren que hasta los 14 años, se infecten con el virus cuando se comparan con las personas sobre los 20 años de edad. La hospitalización en los niños es muy baja, sin embargo, los que ameritan hospitalización a veces necesitan cuidados intensivos y pueden llegar a desarrollar el síndrome inflamatorio multisistémico que es una complicación severa del que la mayoría de ellos salen sin problemas.  De ahí por qué las vacunas no se apliquen de inicio en los niños menores, y con ello, estamos respondiendo a muchos padres y madres.

 

Es oportuno señalar que, aunque la enfermedad ataca suavemente a los niños pequeños, los que tienen alguna enfermedad de fondo: obesos, asmáticos, falcémicos, diabéticos, enfermos renales y cardiacos, están en un riesgo mayor de enfermar gravemente si se contagian con el nuevo coronavirus. No hay dudas entonces, que una vez logrado detener la pandemia, la comunidad científica deberá encaminar sus esfuerzos para lograr que las vacunas puedan prevenir los posibles brotes futuros de COVID-19 en toda la población incluyendo a la mujer embarazada y a los niños pequeños.

Dr. Marcos Díaz Guillén

Pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 9 de enero de 2021

QUÉ DEBIÓ ENSEÑARNOS EL 2020 Y QUÉ DEBIMOS APRENDER?

  Que el ser humano es más frágil y vulnerable de lo que creíamos. Que la salud y la familia son el bien más preciado, más que cualquier propiedad material. Que la solidaridad, la justicia, la igualdad y la compasión entre las personas, son virtudes que debemos practicar sin esperar a que una catástrofe mundial nos obligue.

 

Que nunca hemos tomado en serio las advertencias de los expertos que nos han dicho que debemos trabajar más eficazmente como gobiernos y como sociedad para prevenir o minimizar los efectos de las enfermedades potencialmente catastróficas que desde hace tiempo nos amenazan. Porque la COVID-19 no es la primera ni será la última pandemia que sufrirá la humanidad. Lamentablemente, otras pandemias están por venir y, es nuestra responsabilidad prevenirlas o reducir considerablemente sus efectos si llegaran a producirse.

 

 La OMS advierte a los países, a los gobiernos y a los habitantes del planeta sobre 10 amenazas a las que debemos poner atención, porque se pueden prevenir, y porque en su mayoría son el producto de la actividad humana: 1) La gripe pandémica. 2) La precariedad de la salud por los conflictos armados. 3) El cólera. 4) El resurgimiento de la difteria y otras enfermedades que se habían controlado. 5) La malaria o paludismo. 6) Las catástrofes naturales. 7) La Meningitis. 8) La fiebre amarilla. 9) La malnutrición y 10) La intoxicación alimentaria.

 

Mucho depende de nosotros. De la desigualdades e injusticia existentes. En un mundo donde el 2% de la población posee el 90% de la riqueza del planeta. Un ejemplo: los conflictos bélicos producto de la ambición de gobiernos y potencias mundiales, siguen asolando los sistemas de salud en todo el mundo, desde Yemen hasta Ucrania, desde Sudán del Sur hasta la República Democrática del Congo donde las estructuras sanitarias y su personal son el blanco de las partes combatientes, teniendo como resultado miles de niños y adultos sin acceso a las vacunas y a la asistencia médica con el resurgimiento de enfermedades que se están propagando por todos los continentes.

 

Ojalá que la experiencia vivida en este año que ya termina y las que todavía tendremos que vivir debido al SARS-Cov-2, nos enseñen a ser mejores personas, a escoger mejores gobernantes y aprender a encontrar la felicidad proporcionando el bienestar y la felicidad de los demás.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.