La depresión
en la infancia y adolescencia es frecuente y pocas veces diagnosticada. Situación
que se prolonga en el tiempo con consecuencias graves. Los profesionales de
atención primaria (pediatras, médico familiar, enfermeras, educadores etc.),
deberán tener los conocimientos básicos para diagnosticarla o sospecharla antes
de que sea tarde.
Según la OMS
en el año 2012 el suicidio secuela de la depresión, fue la segunda causa de
muerte en jóvenes entre los 15 y 29 años. Y, en España, fue también la segunda
causa de muerte entre jóvenes de15 a 19 años, al mismo nivel que los accidentes
de tránsito, y solo por debajo del cáncer de cualquier tipo (INE 2014 y 2015).
Después de la
pubertad la depresión es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Sin
embargo, con relación al suicidio, aunque la mujer lo intenta más, el hombre
logra más veces su objetivo. Con un enfoque correcto y un trabajo coordinado
entre el médico, el paciente, la escuela y la familia, los resultados son muy
buenos. Se sospechará depresión en todo niño (a) que presente, aburrimiento,
cansancio, poco interés por las actividades que antes le gustaban, baja estima,
cambios en su alimentación, molestias, dolores y nauseas sin causa justificable
y pensamiento o ideas recurrentes sobre la muerte y el suicidio entre otros
síntomas.
Del 3% al 9%
de los teenagers reúnen los criterios de depresión en algún momento, y, al
final de la adolescencia hasta el 20% de ellos, si no son tratados, serán
depresivos para el resto de sus vidas. La mayoría de los estudios revelan, que
solo 1 de cada 4 adolescentes con depresión es diagnosticado, lo que obliga a
los padres, pediatras y otros profesionales de atención primaria a conocer más
sobre ésta enfermedad y el suicidio, que es ya un problema de salud pública.
Debemos
conocer las guías y directrices para poder identificar el problema y así ayudar
a niños y adolescentes desde los 10 hasta los 21 años. Debemos saber
interpretar las pautas de los expertos del comportamiento quienes reiteran que
el diagnóstico de la depresión debe
ajustarse a los indicadores señalados en el Manual de Diagnostico y
Estadísticas de los trastornos Mentales (DSM-5). Es un reto para los que trabajamos con la
población infantil. Porque todo niño (a) depresivo sin tratamiento, será un
adolescente o adulto depresivo con todas sus consecuencias, una de ellas el
suicidio.
REFERENCIA: Improving Recognition of Adolescent
Depression in Primary Care. Rachel A. Zuckerbrot, MD, Peter S. Jensen, MD.
Review Article, july/2006.
Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana
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