“El paro cardíaco súbito en atletas jóvenes no es un
evento frecuente, pero devastador. Que se define como la muerte inesperada que
ocurre durante la actividad deportiva o un corto tiempo después de la misma” (CDC).
Existen cardiopatías congénitas o adquiridas (después de
padecer algún virus) que no dan síntomas en niños y jóvenes que más adelante debutan
con síncope, pérdida de la conciencia o paro cardiaco mientras practicaban un
deporte muy demandante (tenis, futbol, natación, polo acuático, ciclismo etc.)
Es por ello, que, los pediatras pedimos a los padres
entre otras cosas, hacer a sus hijos una primera consulta y evaluación
cardiovascular con el cardiólogo pediátrico antes de cumplir su primer año que incluya
un electrocardiograma, para conocer la actividad eléctrica de su corazón y un
ecocardiograma para visualizar la musculatura, el llenado y vaciado de las
cavidades y otras estructuras del corazón del niño y asegurarnos que tiene un
corazón sano. Dichos estudios deberían repetirse al iniciar un deporte de alta
demanda y continuar haciéndolos con alguna regularidad pre establecida en el
deportista activo.
En las
instalaciones y espacios deportivos debe disponerse de Desfibriladores Externos
Automáticos (DEA) y, los entrenadores de nuestros niños deberán estar
debidamente entrenados en Reanimación Cardio Pulmonar (RCP). Esto es obligatorio,
porque la supervivencia en los paros cardiacos dependerá de la rapidez y la correcta
intervención y competencias de los entrenadores, cuando tengan que enfrentar los
casos de fibrilación ventricular, emergencia en la que el tiempo es la
diferencia entre la vida y la muerte.
En los EE.UU. el paro cardiaco en atletas representa la
principal causa de muerte inesperada en estudiantes deportistas, con cerca de
2000 jóvenes menores de 25 años que fallecen cada año. Y, que ocurre cuando el corazón del atleta se detiene
repentinamente, a menudo, debido a una condición cardíaca subyacente que se
desconocía.
En conclusión: Padres y pediatras debemos estar de
acuerdo en que, en el seguimiento rutinario del niño sano en su primer año de vida, es mandatorio,
aunque no existan síntomas de enfermedad cardiaca, hacer una primera evaluación
cardiovascular completa de nuestros hijos(as) y repetirla en el momento que se
decida iniciar algún deporte o actividad de mayor esfuerzo físico y que demande
un mayor consumo de oxígeno. Y es que, la intervención profesional preventiva
siempre será preferible a la experiencia traumática que tenga que vivir una
familia ante un paro cardiaco en un hijo que, por demás, siempre se comportó
como un niño sano.
Marcos Díaz Guillén
pediatra de la República Dominicana.
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