Es el mismo aire sucio y contaminado que todos estamos
respirando. Que, en los extremos de la vida, puede convertirse en una catástrofe.
En este ambiente, si el niño o el envejeciente se infectan con el virus de la
gripe, el SARS-Cov-2 (Covid-19), el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) o el
neumococo, no solo se enferman. Se complican y mueren.
Que puede evitarse:
trabajando para mejorar la calidad del aire que respiramos, respetando y cuidando
el medio ambiente y vacunando a toda la población haciendo hincapié en niños y
envejecientes para los que hay vacunas eficaces y seguras.
Para detener el cambio climático y el calentamiento
global, objetivos del Desarrollo Sostenible para el 2030 hemos hecho muy poco.
Y nos tiene sin cuidado el daño que le seguimos produciendo a la biodiversidad,
favoreciendo la extinción de especies animales y vegetales, para que virus
conocidos e incluso por conocer salten de otras especies a infectar a la
especie humana.
La mayoría de las enfermedades hemorrágicas-virales y respiratorias
de las últimas seis décadas se han producido a consecuencia de la incursión del
hombre en los distintos ecosistemas vírgenes o en estado salvaje que por siglos
han convivido en un equilibrio que, la actividad humana ha desestabilizado, con
la quema y tala de árboles y la explotación minera que, en nuestra experiencia
de país, solo nos han dejado ríos secos, tierra estéril, más pobreza, desolación
y contaminación.
Por millones de años un tipo de murciélago que ha sido el
portador del virus Henipah en el Sur de Asia, lo más que este virus había
ocasionado a su huésped es una especie de resfriado común; pero, una vez que el
virus es molestado en su equilibrio natural y abandona su huésped portador y
salta a la especie humana, se convierte en un virus potencialmente mortal.
Los pueblos que nos jactamos de haber “avanzado” tenemos
la clave para prevenir las epidemias y defendernos de los virus y bacterias que
nos amenazan: dejando de ser unos intrusos, dejando a la naturaleza intacta y cuidando
al medio ambiente. Protegiendo la vegetación y a los animales y respetando sus
derechos, que los tienen. Cuidando todo lo que es vida y al planeta, que, si
bien no es propiedad exclusiva de nadie, debe ser el hogar en el que niños,
jóvenes y envejecientes podamos respirar aire limpio, para vivir más y mejor.
Marcos Díaz Guillén
pediatra de la República Dominicana.