La evidencia científica ha demostrado que cada día las vacunas salvan más vidas, y más personas saben que deben vacunarse para evitar enfermedades y muertes prevenibles.
Se creyó por mucho tiempo que la vacunación era solo para
los niños, sin embargo, hoy sabemos que, existen vacunas para la embarazada, el
recién nacido, lactantes, adolescentes, adultos y envejecientes. Que debemos
vacunarnos en las distintas etapas de nuestra existencia para vivir más y
mejor.
Vacunas en el embarazo: Los médicos y gran parte de la
población recuerdan la cantidad enorme de niños que padecieron tétanos neonatal;
y fueron los obstetras, al inicio de los años 60 del siglo pasado que, ante tal
tragedia, comenzaron a vacunar a las embarazadas con el toxoide tetánico, para
ver desaparecer esta enfermedad que es mortal cerca del 100% de los casos si no
se actúa muy tempranamente. Esta decisión inteligente de hace casi 70 años
abrió las puertas a la investigación científica para que hoy las embarazadas
puedan dar a luz niños protegidos contra enfermedades que pudieran
ser mortales: Influenza, Virus respiratorio Sincitial, Covid-19, tétanos,
difteria, tosferina. Vacunas que han demostrado ser seguras y eficaces para la embarazada
y su bebé que, a través de la placenta ha recibido los anticuerpos que necesita
hasta que pueda iniciar su calendario regular de vacunación.
Así como la embarazada es susceptible de enfermar con mayor
facilidad, porque la condición de embarazo la hace inmunológicamente más débil,
lo mismo pasa al recién nacido y también al envejeciente. Este, solo por su
condición de envejeciente, se enferma, se complica y puede morir más fácilmente.
Por lo tanto, también para él se han desarrollado vacunas que refuerzan su
sistema de defensas cuando se vacuna contra el neumococo, recibe una dosis
anual actualizada de Covid-19, una dosis cada año contra la influenza, cada 10 años
un refuerzo contra la Difteria, Tétanos y Tosferina y dos dosis contra el
Herpes Zoster, una enfermedad invalidante que produce ceguera, sordera y más, y
que aparece en las personas que no completaron su calendario vacunal y que de
niño o joven padecieron varicela. Porque para sufrir de Herpes Zoster, antes,
se debió haber padecido varicela.
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