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viernes, 2 de diciembre de 2016

Convulsiones febriles después de vacunas

Foto © James Gathany

La convulsión febril es un evento convulsivo en un niño entre los 6 meses y los 5 años de edad desencadenado por la fiebre, sin que exista una infección cerebral, trastorno metabólico o historia de convulsión sin fiebre. Las convulsiones febriles ocurren en el 5% de los niños y representan la mayor causa de desórdenes convulsivos de la niñez.

En un estudio realizado por Jonathan Duffy et al. Y conducido por “Vaccine Safety Datalink” (VSD) se responde a las inquietudes de muchos padres que saben que las vacunas administradas individualmente van a producir fiebre y potencialmente convulsiones. Entonces, tiene sentido pensar, que inyectar varias vacunas al mismo tiempo aumenta este riesgo.

VSD evaluó la frecuencia de convulsiones febriles después de la vacuna contra la influenza en 5 temporadas (2006-2007 y 2010-2011) con la vacuna sola, o en combinación con la vacuna conjugada del neumococo y la vacuna DTaP contra la Difteria, Tétano y Pertussis acelular o tosferina, ya que se recomienda rutinariamente ponerlas todas juntas.

El estudio reportó, que las vacunas inyectadas todas juntas, van a producir más fiebre que puede desencadenar convulsiones febriles a razón de 30 casos por cada 100,000 niños vacunados. Y, que en la realidad de la práctica pediátrica, el médico deberá esperar como mucho, ver un caso de convulsión febril cada 5 o 10 años atribuible a las vacunas cuando se inyectan todas a la vez.

Con los resultados de este estudio, debemos calcular los riesgos beneficios. Los riesgos de convulsión por vacunas son ínfimos, la convulsión febril, si bien es un episodio dramático, lo cierto es, que no deja secuelas neurológicas ni de ningún otro tipo. Poner las vacunas en una sola visita es más cómodo, hay que pinchar menos al niño y es menos costoso, y lo más importante es, que el niño quedará protegido contra infecciones que acarrean riesgos reales de enfermedad y muerte. Y, se sabe, que cuando se pierde una oportunidad de vacunar, es muy probable que ese niño no vuelva, corriéndose el riesgo de no haberlo protegido contra alguna enfermedad grave prevenible con una vacuna. En estas circunstancias sí vamos a ver muchas convulsiones febriles ya no por las vacunas, sino por las infecciones que pudimos prevenir y que no lo hicimos.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana

FUENTE: Pediatrics: “Vaccines and Febrile Seizure”, July 1st. 2016, Vol. 138/ISSUE 1

lunes, 28 de septiembre de 2015

Tos Ferina en los Bebés (Pertussis)


La tos ferina, que también se conoce como pertussis o tos convulsa, puede ser una infección grave si el niño la adquiere en sus primeras semanas de vida.  En su inicio se comporta como un resfriado común con congestión y moco nasal, estornudos, a veces con fiebre, para luego aparecer una tos intensa. En el bebé muy pequeño, la tos ferina no presenta su tos característica, y en su lugar, simplemente el niño deja de respirar y muere. 

Para evitarlo, la mejor medida es, que su madre haya sido vacunada en el último trimestre del embarazo y que los familiares más cercanos estén vacunados: el padre, abuelos, hermanos etc.

En los EE.UU.,  país que hay que tomar como referencia por sus estadísticas, la tos ferina ha ido en aumento. En el año 2012 se reportaron más de 48, 000 casos, la cifra más alta de la enfermedad desde el año 1955 según informe de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC).  Hay más de 1, 300 casos de tos ferina en bebés reportados en septiembre/2015 por las autoridades sanitarias en siete estados de ese país en los que el contagio fue un familiar cercano: Un hermano en el 36%, la madre con el 21% y el padre, responsable del 10% de los casos.

 ¿Por qué este repunte? Se sabe que el sistema inmunológico del niño en sus primeras semanas de vida es muy débil como para poder responder adecuadamente a las vacunas, las que se inician a partir de los dos meses de vida. Y, porque los adultos alrededor del niño no están vacunados, convirtiéndose estos en la fuente de contagio.

 Otra razón es, que en la década de los 90´s se cambió la vacuna tradicional DPT (Difteria, Tétanos, Tos ferina) que parece tener una acción protectora más duradera, por la que actualmente se administra (DTaP) Difteria, Tétanos, Pertussis acelular, que es menos duradera en su acción protectora, pero que parece tener menos asociación que la  primera vacuna con secuelas neurológicas. La DTaP es excelente, es mejor en cuanto a riesgos, pero debe reforzarse en lapsos más cortos, porque su acción parece decrecer más rápido en el tiempo.


En resumen, debemos proteger al bebé vacunando a la embarazada en cada embarazo con la DTaP, a todos los niños a partir del segundo mes de vida, reforzar sus vacunas según el calendario recomendado por las autoridades de salud, y vacunar a los adultos para proteger al niño. Y, sacarse de la cabeza que “vacunar a la embarazada es perjudicial”, es todo lo contrario, haciéndolo, protegemos a la madre y a su criatura.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana



lunes, 23 de febrero de 2015

Nuevas "Enfermedades Viejas"


 Al menos 121 nuevos casos de sarampión se han registrado desde el 1º de enero al 6 de febrero de 2015 en 17 Estados de la Unión Americana, y en el año 2014 hubo 644 casos confirmados por el Centro Nacional de Inmunizaciones y Enfermedades Respiratorias (NCIRD).  Es la mayor cantidad de casos registrados en ese país que, en el año 2000, había declarado la erradicación de esa enfermedad en su territorio.

Los casos recientes, son parte de un brote multi -statal originado en un parque de diversiones del Estado de California, muy visitado por personas adultas no vacunadas. No ha sido suficiente lo efectivo que es su programa de inmunización infantil, si los adultos no se vacunan, porque son estos, los que contagian al niño.

La tosferina, una enfermedad muy contagiosa que solo afecta a los humanos, fue erradicada en los países del primer mundo, gracias a sus eficientes programas de vacunación, para volver a reaparecer en esos mismos países por las mismas razones: adultos no vacunados, o padres confundidos que no vacunan sus hijos haciendo caso a grupos anti vacunas o a la publicación fraudulenta del doctor Andrew Wakefield en Inglaterra por el año 1998.

Debemos asegurarnos que todas las personas alrededor de un bebé recién nacido estén vacunadas: padres, hermanos, tíos, abuelos, por lo menos 15 días antes que el niño llegue a su nuevo hogar. 
La madre ya fue vacunada en el embarazo y con ello, protegerá a su bebé, pero si los demás no lo están, son una amenaza de contagio para ese niño.


La sociedad, los médicos, el Ministerio de Salud y todos, debemos cambiar hacia la nueva cultura de las inmunizaciones, reconociendo, que debe existir una cartilla de vacunación para el niño como para el adulto.  Este, deberá estar vacunado y reforzarse cada 10 años contra la Difteria, Tétano y Tosferina, contra la Varicela, y si la padeció, vacunarse contra el Herpes Zoster.  Cada año contra la gripe estacional o influenza. Contra el neumococo, responsable de muchas muertes en niños y envejecientes. Mujeres y hombres contra el Virus del Papiloma Humano y contra la Hepatitis A y la Hepatitis B.  Porque proteger al adulto es, proteger al niño, que es el receptor de las enfermedades que los adultos le transmitimos.


Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana

lunes, 22 de junio de 2009

Vacuna Infantil

A las madres y padres que están actualizados, a los que navegan en la internet, a los que se les ha creado una confusión asociando las vacunas de sus hijos a una serie de enfermedades y complicaciones. A todos ellos, quiero felicitarlos por su inquietud , pero al mismo tiempo quiero instarles a que no crean todo lo que leen o escuchan, porque muchas veces de lo que se trata es de rivalidades y competencias comerciales.

Han llegado a mi consulta algunos padres reacios a que sus hijos sean vacunados con tantas vacunas, porque ellos recuerdan que hace unos años a los niños solo se les vacunaba de DPT y polio y todo iba muy bien. A estos padres siempre les digo, que cualquier biológico o vacuna puesta a un niño o a un adulto, puede producir una reacción no deseada, pero que yo sigo vacunando y recomiendo todas las vacunas que han probado ser efectivas, porque toda enfermedad que pueda evitarse con una vacuna, debe ser evitada . Y, que si comparamos los casos de complicaciones asociados a las vacunas con los millones de niños que hemos salvado, la decisión de vacunar bien merece la pena.

Al niño, desde que nace , en sus primeros dias habrá que vacunarle de BCG o vacuna contra la tuberculosis e inyectarle la primera dosis contra la hepatitis B.

Al cumplir los 18 meses de edad el niño deberá haber recibido todas sus dosis y refuerzos contra difteria, tétano, pertusis o tosferina, polio, hepatitis B, hemophilus influenzae tipo B o la vacuna contra la meningitis, llamada así, porque muchos casos de ésta enfermedad los produce el hemophilus en los primeros años de vida.

Deberá haber recibido todas sus dosis contra el neumococo y antes de los siete meses de edad sus tres dosis contra el rotavirus. Alrededor de los 15 meses de edad recibirá las vacunaciones contra sarampión, rubeóla y papera con sus respectivos refuerzos entre los 6 a 8 años y un tercer refuerzo a los 15 años de edad. Tambien la hepatitis A y la varicela, recibirá todos los años la vacuna contra la gripe o influenza con más razón si asiste a un conglomerado de niños llamese maternal, escuela o colegio.

La vacuna contra el virus del papiloma humano deberán recibirla todas las niñas desde los nueve años de edad y antes que inicien una vida sexual activa , pienso que pronto la deberán recibir también los varones. Consulte a su médico, porque los adultos y personas sobre los 60 años tienen también un programa de vacunación que cumplir. En fin, es bueno que usted lea e investigue, pero mejor que eso será, que discuta con su médico y que ambos decidan lo correcto para su niño y para usted mismo. Yo particularmente creo que lo correcto es prevenir con las vacunas existentes y con las que vendrán en el futuro, y, que lo más saludable será seguir haciendolo.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo


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