sábado, 6 de marzo de 2021

EL RETORNO A LAS AULAS

 

Hay una relación directa entre el tiempo que se deja de asistir a la escuela y el retorno a las aulas. Es decir, a mayor tiempo sin asistir a las aulas, mayores son las probabilidades de que el estudiante no regrese a las mismas. Y, para cualquier país, esto es peor que la peor de las pandemias. Porque las pandemias son limitadas en el tiempo, mientras que la ignorancia permanece para siempre.

 

Por este medio y otros, hemos repetido, que ya es tiempo de que nuestros niños y jóvenes de una manera ordenada, regresen a la escuela y que se tomen las medidas de rigor para que esa apertura se produzca. Porque las calles, los restaurantes, los supermercados, los bancos en este país están abiertos y, el llamado confinamiento, que no es tal, solo se les aplica a las escuelas, colegios y universidades.

 

Es preferible que el niño vaya a la escuela o al colegio donde estará, aunque sea mínimamente vigilado, a que se quede al cuidado de una vecina o de su hermanita mayor. Que pueda ser sujeto del programa de la tanda extendida donde recibirá desayuno, almuerzo y merienda, mientras sus padres se la buscan para proporcionarle la cena.

 

Los índices de desnutrición que habían bajado en nuestros países, se están elevando debido a un “confinamiento “de niños hijos de padres desempleados. La obesidad en el otro lado del espectro social es una epidemia en aquellos que han permanecido comiendo hasta más no poder sin ejercitarse y estudiando hasta menos poder. La Miopía será la próxima epidemia por el uso de las pantallas que antes de esta pandemia ya era un problema de salud pública. Y, no es que rechacemos la tecnología, esta será necesaria siempre que su uso no exceda lo justo, y que no afecte negativamente la salud de nuestros niños y la de sus padres.

 

Debemos aprender a manejarnos dentro de esta pandemia de la misma manera que el mundo lo hizo con la pandemia de gripe del año 1918 en la que fallecieron más de 60 millones de personas. La humanidad siguió haciendo una vida productiva, los niños continuaron jugando, asistiendo a sus estudios y visitando a sus abuelos. A pesar de que la gripe siga matando más de 500 mil personas cada año aún después de la aparición de las vacunas.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

POR QUÉ NO VACUNAR A NI;NOS Y A LA MUJER EMBARAZADA?

 

Antes que las vacunas contra COVID-19 estén disponibles para niños menores de los 16 años es necesario completar los ensayos cínicos, igual pasa con las embarazadas, aunque sabemos que han nacido niños contagiados por el SARS-Cov2, cuestión que aún no está muy clara.

 

Los fabricantes de vacunas reconocidos internacionalmente tienen que regirse por estándares muy estrictos y, como en los estudios clínicos que se hicieron para validar la eficacia de estas vacunas no incluyó a embarazadas ni a personas menores de los 16 años, es por ello que no se puede vacunar todavía a menores de esa edad y a las embarazadas. Sin embargo, los expertos están trabajando al respecto, porque se sabe que el embarazo debilita el sistema inmunológico de la mujer haciéndola susceptible de enfermar, agravarse y morir más fácilmente que la mujer no embarazada. Hasta hace pocos años a la embarazada solo se le inyectaba con el toxoide tetánico para evitar el tétano en ella y en su niño, sin embargo, de manera rutinaria además del tétano ya se le vacuna contra la influenza, la difteria y la tosferina como una manera efectiva de protección.

 

Si bien es cierto que a los niños pequeños la COVID-19 les da más ligero, con pocos síntomas y a veces sin ellos, esta enfermedad se comporta igual de grave y mortal en niños menores y de cualquier edad que al mismo tiempo tienen enfermedades crónicas como, anemia falciforme, fibrosis quística, renales, leucemias, cardiopatías congénitas y muchas otras, y a estos niños también hay que protegerlos. Científicos y expertos están trabajando para que en un futuro cercano niños de todas las edades y las embarazadas puedan vacunarse contra la COVID-19.

 

 La gente común debe saber que las vacunas se autorizan para el uso en los seres humanos después que se agotan procesos y estudios clínicos muy rigurosos. Que la comunidad científica mundial está haciendo estudios para que se pueda autorizar una vacuna segura en una población tan susceptible como las embarazadas y los niños más pequeños, que no fueron parte de los estudios para autorizar las vacunas que ya se están administrando contra la COVID-19. La gente común debe saber, además, que cualquier enfermedad que podamos prevenir con una vacuna, dicha vacuna debería ser administrada, porque hoy más que nunca, estos productos biológicos son más seguros.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de febrero de 2021

PARAR LOS PROGRAMAS DE VACUNACIÓN ES PELIGROSO.

 Todos los países del mundo están comprometidos con sus programas nacionales de vacunación. Y, hasta la pandemia COVID-19, se tenía un control de las enfermedades prevenibles por las vacunas. Sin embargo, el miedo al contagio y las dificultades de todo tipo que esta epidemia mundial ha generado, ha traído consigo la interrupción de los programas de vacunación, algo muy peligroso.

 

Enfermedades muy contagiosas y que ponen en riesgo la salud de nuestros niños, que estaban controladas por las vacunas están reapareciendo en el planeta: polio, difteria, sarampión, tosferina etc.

 

Grandes avances como la prevención del cáncer del cuello uterino debido a la aplicación masiva de la vacuna contra el virus del papiloma humano corren el riesgo de desvanecerse entre otras razones por el temor y el costo de salir a vacunar a nuestras niñas.

 

“El sufrimiento y las muertes evitables causadas por saltarse la inmunización sistemática de los niños podrían ser mucho mayores que la propia COVID-19 y no podemos permitir que eso suceda” (Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director OMS).

 

Por la pandemia actual se cancelaron al menos 30 campañas de vacunación contra el sarampión en el 2020, lo que ha dado como resultado, brotes de esta enfermedad que es sumamente contagiosa y responsable de serias complicaciones respiratorias y secuelas que como la encefalitis por sarampión que deja graves secuelas en el desarrollo psico-neurológico de nuestros niños.

 

De acuerdo a la nueva encuesta realizada por UNICEF, OMS Y GAVI en colaboración con los CDC de los EE.UU. el Instituto SABIN y la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la universidad Johns Hopkins, las tres cuartas partes de los 82 países que la contestaron confirmaron que hasta mayo 2020 los programas de inmunización habían sufrido interrupciones relacionas a la pandemia COVID-19.

 

Debemos estar conscientes que los gobiernos han tenido que destinar fondos de muchos programas de desarrollo social e incluso de salud pública para defendernos de la pandemia, que el desempleo y la falta de recursos ha obligado a las familias a descuidar aspectos importantes de salud por la pandemia, pero debemos hacer conciencia e impedir que esta calamidad mundial nos lleve a descuidar un aspecto tan sensible para la salud de nuestros niños y adultos como es una buena y permanente cobertura vacunal. Y, desde que nos llegue la vacuna contra COVID-19, no dudemos en ponérnosla.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-neonatólogo
Santo Domingo,
República Dominicana.

martes, 16 de febrero de 2021

LA PARTERA EN LA PANDEMIA Y ALGO MÁS

 

“El rol de las parteras es mantener viva la magia, la misma que tuvieron cuando eran las que conocían los secretos de las mujeres y que, con el don de la escucha lograban dar los mejores consejos. Aquellas que por haber vivenciado el parto eran capaces de ayudar y dar seguridad a otras mujeres” (Bremen de Mucio, asesor regional del CLAP, de la Organización Panamericana de la Salud).

 

La partera jugó un rol importante en el bienestar materno fetal pero la modernidad la ha relegado a un plano inferior. Tema que deberíamos replantearnos en este tiempo de pandemia COVID-19 y como preparación para cuando tengamos que enfrentar otras pandemias en el futuro.

 

 Nuestro país debiera iniciar programas de formación de parteras. Programas que debieran replicarse en todo el país, en todas las universidades. Para que los cientos de miles de mujeres que se seguirán embarazando, sean atendidas en sus casas o en los centros de atención primaria del Estado en tiempos normales y cuando nos toque vivir otra epidemia mundial. Porque diferente a lo que se cree, parir en la casa fue y debería ser lo normal.

 

Las embarazadas visitarán al obstetra y éste, una vez que ha diagnosticado que no se trata de un embarazo de alto riesgo, enviará a la paciente a su hogar donde recibirá visitas rutinarias de la partera o a la casa de atención primaria a que pertenezca a terminar su embarazo en un parto vaginal como debe ser. Bajaría considerablemente el número de cesáreas y la carga económica sería mucho menor para la sociedad y el Estado. La partera entrenada, estará en la capacidad de referir a tiempo al hospital solo a aquellas embarazadas cuyo trabajo de parto no se ajuste a la labor del parto normal que se esperaba.

 

Lo dicho toma tiempo, las décadas que nos llevan los países que han centrado sus políticas sociales pensando en sus gentes. En nuestro país, necesitamos servicios de agua potable y electricidad permanentes. Las parteras deberán ser mejor pagadas al igual que los médicos, y los seguros médicos deberán cubrir los servicios de ese personal. Tendrá que haber pasado un tiempo en el que las parteras hayan estado asistiendo al obstetra en clínicas y hospitales antes de ser lanzadas a su trabajo en la comunidad y nuestros políticos habrán evolucionado de tal manera, que las mayores inversiones se hayan producido en la salud y educación de nuestra gente.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo,

República Dominicana.

 

 

 

 

domingo, 7 de febrero de 2021

Los ni;nos a un a;no de la pandemia

 

La estrategia AIEPI (Atención Integral a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia) dirigida a los niños y niñas de 0 a 5 años para reducir las enfermedades y las muertes infantiles, integra las mejores medidas de salud para una vida sana, la prevención de enfermedades y las muertes prevenibles por las vacunas, lactancia materna, la alimentación sana, la detección y el tratamiento precoz de las enfermedades prevalentes y más comunes de la primera infancia.  

 

Pasado este primer año de la pandemia COVID-19 la estrategia AIEPI auspiciada por la OMS está en peligro. Como está en peligro la salud mental y emocional de la sociedad mundial, muy particularmente la salud física, mental y emocional de todos los niños.

 

El niño es eminentemente social, necesita el toque, el beso y el abrazo, necesita relacionarse para hacer su mejor trabajo: el juego. Que no puede ser sustituido por la tecnología por muy inteligente que esta sea.

 

“A un año de esta catástrofe mundial, al menos 80 millones de niños menores de un año corren el riesgo de contraer enfermedades que estaban controladas: difteria, tosferina, sarampión etc. debido a que las inmunizaciones que se hacían regularmente han sido interrumpidas por la COVID-19” (OMS). La desnutrición infantil cuyos niveles habían descendido, está aumentando por un desempleo en crecimiento y un control menos eficiente del que teníamos hace un año del desarrollo y crecimiento de nuestros niños.

 

Con solo un año de pandemia se ha vuelto más deficiente el control prenatal de las embarazadas y han nacido más niños con mayores riesgos de enfermar; ha aumentado el número de cesáreas que ya era escandaloso y la atención materna e infantil posparto ha caído en número y calidad. Las ideas suicidas y los suicidios se han incrementado en los adolescentes, y, la violencia intrafamiliar ha aumentado con esta pandemia como nos han informado amigos expertos que trabajan en las distintas áreas de la salud pública.

 

Es un panorama incierto, pero no podemos desmayar, debemos resistir juntos sociedad y autoridades. Hay que comprometerse con los programas tradicionales de vacunación, comenzar a abrir las escuelas, los colegios, los parques y las universidades. Los espacios propios del ser humano, el hábitat natural del niño, pero con un mayor sentido de responsabilidad. Que nos lleguen las vacunas y que sean accesibles para todos.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo,

República Dominicana.

 

 

 

 

domingo, 31 de enero de 2021

QUÉ DEBEMOS APRENDER DE LAS VACUNAS

 

La gente común se pregunta: ¿Por qué personas que se han vacunado se han contagiado con el coronavirus?, ¿Qué tiempo me protegerá la vacuna?, ¿Cuándo llegarán? Y, ¿Cuáles efectos no deseados puedo sufrir?

 

Debemos saber que, si me vacuno hoy, estaré desprotegido por algunos días. Porque no habrá pasado tiempo suficiente como para que mi organismo haya producido anticuerpos contra la enfermedad. 3 a 4 semanas después, cuando se me administre la segunda dosis es cuando empezará a producirse en mi persona una inmunización lo suficientemente fuerte como para protegerme. ¿Por cuánto tiempo? no sabemos, y el   tiempo dirá si habrá que ponerse refuerzos.

 

Las vacunas producen protección en un país cuando una gran proporción de la población se ha vacunado, si la vacuna protege en un 95%, existe un 5% que, aunque reciba la vacuna podría estar desprotegido y, si no se han cumplido estrictamente los procesos de transporte y almacenaje, si se rompió la cadena de frío que las vacunas requieren, podrá haber personas inyectadas, pero no vacunadas. Son procesos muy estrictos que hay que cumplir. Y, ¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas contra COVID-19? Los mismos que conocemos de otras vacunas que a pesar de conocerlos las seguimos poniendo, porque los beneficios siempre serán muy superiores a los efectos no deseados. Como son vacunas nuevas, en el futuro, podrían aparecer efectos que hoy desconocemos. Una especulación que no invalidad el hecho de que estaré más seguro si estoy vacunado.

 

Las vacunas contra COVID-19 se comenzaron a distribuir en diciembre pasado no con la eficiencia y rapidez que desearíamos y, en nuestros países, está por verse. Entre los acuerdos que buscan asegurar un acceso equitativo está el de Astra Zeneca/Oxford para aportar 170 millones de dosis y Johnson and Johnson para aportar 500 millones de dosis. Unicef anunció que está listo para transportar 850 millones de toneladas de vacunas COVID-19 cada mes, sin embargo, la realidad es otra.

 

No se debe fomentar el pesimismo, pero hay que ser realista. En nuestra América pobre, con tantas carencias, en medio de esta pandemia, con autoridades que quisieran actuar, pero que cuentan con una población ajena y poco comprometida y demasiado gente opinando. Hay que llamar a la cordura, a la paciencia y a la buena voluntad. De lo contrario, seremos los últimos una vez más.

Dr. Marcos Díaz Guillén

pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.

 

 

 

 

jueves, 21 de enero de 2021

LAS CITOQUINAS Y LA COVID-19

 

Las citoquinas son proteínas producidas por nuestro sistema inmunológico para protegernos de las agresiones de virus y otros patógenos. Estas proteínas regulan la inflamación y desinflamación de nuestro organismo. Ante una infección la producción de citoquinas puede ser muy exagerada y dar lugar a una “tormenta de citoquinas”, que es lo que se ha visto en niños después de haber estado en contacto con el nuevo coronavirus y que han desarrollado un síndrome inflamatorio multisistémico que se parece bastante a otra enfermedad inflamatoria severa propia de los niños por debajo de los cinco años que conocemos como enfermedad de Kawasaki.

 

La mayoría de los pacientes con COVID-19 experimentan síntomas leves o son asintomáticos, sin embargo, otros presentan niveles de gravedad que requieren de cuidados intensivos. Por lo tanto, es muy importante saber por qué y cómo los pacientes asintomáticos reaccionan de esa manera a la infección por el SARS-Cov-2 y por qué otros evolucionan hacia la gravedad y la muerte.

 

Recientemente se publicó el primer estudio que demuestra que en los primeros días de la infección por el SARS-Cov-2 existen niveles significativamente altos de Inter Leukina 12 e Inter Leukina 2 (IL-12, IL-2), en pacientes infectados asintomáticos o de manera moderada. Estas citoquinas, sin embargo, se encuentran en niveles muy bajos en los pacientes severamente afectados por el SARS-Cov-2 en la fase aguda de la infección.

 

 La determinación de los niveles de estas sustancias, podría jugar un papel importante para saber el pronóstico o evolución de la enfermedad en una persona infectada por el nuevo coronavirus y así, poder iniciar con anticipación un tratamiento más agresivo en las personas que estando contagiadas revelen niveles bajos de esas citoquinas en la fase temprana de la enfermedad.

 

La acción pro inflamatoria de las citoquinas ante una agresión por el SARS-Cov-2 o por cualquier otro virus, debe acompañarse de una acción antiinflamatoria de otras citoquinas para conservar el equilibrio normal en nuestro organismo. Es parte de los enigmas la ciencia. La buena noticia es, que existen grandes posibilidades en esa misma ciencia, en la genética y la inmunología para el tratamiento futuro de tantas enfermedades que hoy afectan a la humanidad.

 

REFERENCIA: Early differences in cytokine production distinguish severity of COVID-19.

                        Lidya Handayani, MD, and cols. Division of Clinical Virology, Center for

                        Infectious Diseases. Kobe University Graduate School of Medicine. Japan.


Dr, Marcos Díaz Guillén

Pediatra-neonatólogo

Santo Domingo

República Dominicana.