El botulismo es una enfermedad rara y grave producida por una neurotoxina que provoca parálisis muscular, dificultad respiratoria y muerte. La neurotoxina la produce una bacteria conocida como Clostridium Botulinum que puede encontrarse en la tierra, aguas, heridas y alimentos.
La miel de las abejas contiene fructosa, glucosa, agua,
vitaminas, aminoácidos, antioxidantes, polen etc. y, puede alojar las esporas
del Clostridium Botulinum. Por lo tanto, la costumbre de las madres de endulzar
el chupete de su bebé con miel es PELIGROSA. Porque el estómago del lactante
distinto al del niño mayor y al del adulto, no produce las enzimas y la acidez suficientes
para degradar dichas esporas que se convierten en causa de botulismo infantil.
Por lo tanto, el niño en su primer año no debe ingerir miel de abeja. La toxina
botulínica puede, además, encontrarse en cualquier alimento manipulado,
procesado o enlatado, como es el caso de un brote de botulismo infantil
reportado en los EE.UU. debido a una leche en polvo contaminada.
En octubre 2025, el programa de tratamiento y prevención
del botulismo infantil del Departamento de Salud Pública de California, informó
de tres recién nacidos sospechosos de botulismo infantil alimentados con la
leche en polvo “By Heart” en los que, los análisis realizados encontraron la
presencia del Clostridium Botulinum tipo A. En fecha 10 de diciembre 2025, se
habían identificado 51 casos sospechosos o confirmados asociados a esa fórmula
en polvo en 19 Estados de la Unión Americana que provocó el retiro del mercado
de esa fórmula infantil en polvo a nivel nacional.
El tratamiento del botulismo infantil se basa en el
diagnóstico clínico, que no debe esperar por las pruebas de laboratorio. Es una
emergencia que amerita el uso inmediato de la inmunoglobulina humana
Intravenosa contra el botulismo (BIG – IV), como el único tratamiento
autorizado por la FDA contra el botulismo tipos A y B responsables del 99% de
los casos en los EE.UU.
Una vez más, hay
que destacar la importancia de que, en todos los países del mundo,
desarrollados o no, las madres amamanten a sus hijos. Porque si bien la leche
materna no es estéril, aporta al niño, entre otros beneficios, las bacterias
buenas (Microbiota), para fortalecer su sistema inmunológico y evitarle muchas
enfermedades, internamientos y muertes.
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