lunes, 25 de mayo de 2020

Enfermedad X: la próxima pandemia


En febrero del año 2018 los expertos de la OMS publicaron una lista de enfermedades capaces de producir una pandemia. La lista incluía al ébola, zika, fiebre de Lassa, la fiebre del valle Rift, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la enfermedad nipha, los síndromes SARS y MERS. Y, la enfermedad X, que la produciría una bacteria o un virus desconocido. Viendo en retrospectiva, ese virus desconocido no es otro que el SARS Cov-2 productor de la enfermedad COVID-19 causante de la pandemia que hoy azota al mundo. Si este virus nos encontró desprevenidos, ¿no deberían los países prepararse para la próxima pandemia que nos espera? Y es que la OMS además del listado que hizo público, nos viene advirtiendo que: “El mundo debe prepararse para una gran epidemia de gripe o influenza. Estamos seguros que se va a producir, lo que no sabemos es cuándo o donde se originará el brote”. 

El 11 de marzo/2019 la OMS divulgó la estrategia 2019-2030 contra la gripe, y, ¿Qué medidas han tomado los países miembros? No las conocemos. Dicha estrategia busca proteger a las personas en todo el mundo de la amenaza que representa esta enfermedad. Que los gobiernos hagan lo necesario para prevenir la influenza estacional, la que se produce a final de año al llegar la estación de invierno. Evitar que la gripe se propague de los animales a las personas y, que se refuercen las medidas de vigilancia y prevención, para que cuando se presente, los daños a las personas en morbilidad y muertes sean mínimos. Pero los políticos y sus gobiernos no hacen caso a los profesionales sanitarios, y más bien los maltratan y pretenden ridiculizarlos.

Esperamos que la próxima pandemia de influenza no nos encuentre desprevenidos, como lo hizo el SARS Cov-2. Que los fabricantes de las vacunas aceleren su producción, que haya vacunas para todos, que no las acaparen los países ricos, y que los países pobres como el nuestro las compren y las administren al mayor número de nuestros habitantes. Que se fortalezcan las medidas de prevención y vigilancia epidemiológicas, que la autoridad oiga y se deje asesorar de los profesionales sanitarios, que se invierta en la gente de esa manera, que es la más honesta y responsable. Y, que las organizaciones y personas anti vacunas dejen de engañar a la gente inocente. 

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.




miércoles, 20 de mayo de 2020

Día mundial del asma y día mundial del medio ambiente

El 5 de mayo con el auspicio de la OMS y la GINA (Global Initiative for Asma) es el día mundial del asma, para llamar la atención de una enfermedad que afecta a millones de niños y adultos y, el 5 de junio es el día mundial del medio ambiente. Son llamados de atención, son gritos que se lanzan al mundo, como los globos azules que lanza al cielo el Dr. Luis Alam Lora en el Malecón de Santo Domingo cada año. Sin embargo, los niños del mundo, siguen viviendo en un medio ambiente cada día más inhóspito, y los nuestros, además, siguen inhalando las finas partículas cancerígenas de unos vertederos que se incendian y vuelven a incendiarse ante la indiferencia de nuestros “líderes” y gobernantes.

El aire contaminado, daña la salud de todos, pero muy particularmente la de los niños que necesitan respirar aire limpio para poder desarrollarse en todo su potencial. Los predispone a enfermedades respiratorias agudas y crónicas, a la mujer embarazada a parir niños prematuros y de bajo peso. El aire sucio, daña los órganos que en la primera infancia están en pleno desarrollo e impide lograr una buena cognición y motricidad, elementos fundamentales para alcanzar un mejor aprendizaje. ¿Qué futuro le espera a nuestra sociedad si no hacemos cambios radicales en la educación de nuestros niños, en lo que comen, en su salud, en el aire que respiran, en la prevención de sus enfermedades? Y es que, ninguna nación en la historia de la humanidad ha podido salir del subdesarrollo si cuenta con una sociedad de individuos en su mayoría enfermos e ignorantes.

Al celebrar en mayo el día mundial del asma y en junio el día del medio ambiente, debemos empoderarnos y exigir a los gobernantes que oigan y se dejen asesorar por los profesionales sanitarios, que los valoren en su justa dimensión. Que cuiden a nuestros niños, que inviertan más en vacunas, en agua potable y en la prevención de sus enfermedades. Que reduzcan sustancialmente la excesiva dependencia de la energía sucia(petróleo), que inviertan más en fuentes de energía renovable, que busquen nuevas formas de eliminación de los desechos sólidos. Que inviertan más en las cosas que no se ven de inmediato y, que vayan dejando atrás la dádiva. Que procuren el verdadero desarrollo de su gente.  

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.

  



 

lunes, 4 de mayo de 2020

COVID-19: cómo ha impactado al niño dominicano.


Pediatras, padres y otros familiares, nos habían expresado su preocupación, porque si bien tenían mucha información de la enfermedad en los adultos, de los niños, nada se nos había dicho. ¿Es que los niños no se infectan? Conforme las estadísticas publicadas en la página del MSP, a la fecha, el SARS Cov-2 productor de la enfermedad Covid-19 ha infectado a 263 niños en nuestro país, cinco de ellos fallecidos, que representan el 1.9% de los infectados. La mayoría, 145 casos están entre los 10 y 19 años, menores de 1 año solo 16 casos, entre 1 y 4 años 45 casos, 5 a 9 años 57 casos. De la totalidad, 132 son niñas y 131 niños, y, la distribución ha sido la siguiente: Distrito Nacional 54 casos, Santiago 28, San Fco. de Macorís 27, SDE 27, La Vega 20, SDO 13, y en los demás pueblos a mucho menor escala. Lo que nos hace concluir, que la mayoría de niños infectados por el nuevo coronavirus son los de mayor edad, y que estos se concentran en las ciudades de mayor densidad poblacional.

No hay hasta el momento, evidencias científicas que expliquen por qué los niños más pequeños no padecen con más frecuencia y severidad la infección y que cuando se enferman, lo hagan de una manera suave. Se ha especulado, que la lactancia materna pudiera ser una buena protección, o que quizás las distintas infecciones virales que sufre el niño pequeño, producidas por diferentes coronavirus existentes desde hace muchos años, le hayan producido algún tipo de inmunidad cruzada contra el nuevo virus.

Los pediatras asociados en nuestro país, trabajamos desde hace muchos años por la salud y el bienestar de nuestros niños. Actualmente, estamos colaborando con el Ministerio de Salud Pública y otros organismos en la revisión, actualización, seguimiento y adecuación de protocolos ante la terrible epidemia que padece el mundo. Igual trabajo (muy poco valorado), realizan colegas de otras sociedades especializadas. Porque esta pandemia, que no discrimina, que infecta y mata a niños y adultos, necesita de la colaboración de todos. Que dejemos el manejo de nuestras diferencias para otros tiempos. Tiempos por venir, que quizás la experiencia vivida, nos haya cambiado a ser mejores personas, capaces de pensar con mayor lucidez.

FUENTE: Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE).

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.









martes, 28 de abril de 2020

Covid-19: qué sabemos de su inmunidad?


Covid-19: qué sabemos de su inmunidad.
Saber si alguien que padeció Covid-19 tiene la inmunidad suficiente para reintegrarse a su vida normal es crucial. Cuando alguien ha sido infectado por el SARS-Cov-2 que es el virus que produce el Covid-19, ¿crea alguna inmunidad? ¿por cuánto tiempo?
El conocimiento que se tiene de este virus es solo de 112 días. Se creía que sus efectos eran sobre nuestro sistema respiratorio, sin embargo, se sospecha que puede atacar nuestra visión, audición, hígado, cerebro, riñón, a la embarazada y su feto y, se ha asociado a secuelas tan graves como el síndrome de Guillain-Barré.

Existen tres maneras por las que podemos hacernos inmunes a una enfermedad: A) por la inmunidad con la que se nace. El distemper o moquillo de los perros no la padecemos los humanos por esa inmunidad innata. B) cuando creamos protección contra una enfermedad que hemos padecido, como la varicela, que una vez que la tuvimos generalmente no volvemos a padecerla. C) la inmunidad producida por las vacunas. Algunas nos inmunizan de por vida y otras nos protegen por un tiempo y hay que reforzarlas con dosis adicionales.

¿Qué sabemos del Covid-19 y su inmunidad? Muy poco. En los años 70´s, se inocularon 18 voluntarios contra unos coronavirus productores de resfriado común. Los voluntarios, como era de esperarse desarrollaron resfriado común. Para ver cómo respondían sus distintos sistemas de defensas, 6 de los voluntarios fueron inoculados nuevamente 6 meses después con los mismos virus y ninguno de ellos desarrolló de nuevo el resfriado común. Los restantes 12 voluntarios fueron inoculados con otras cepas potencialmente leves de coronavirus, y solo mostraron protección parcial contra esos virus. Estas pruebas no se han realizado con los coronavirus SARS y MERS, pero sí se han medido sus niveles de anticuerpos, revelándose que dichos anticuerpos permanecieron solo por 2 a 3 años con tendencia a bajar sus niveles en ese periodo de tiempo. Los investigadores piensan, que las personas que se recuperen del Covid-19 estarán inmunes por un período no mayor de un año, aunque todavía no es tiempo para comprobarlo. Y, que una vacuna multivalente será la solución más segura, al poder proteger a un gran número de personas y a la vez inducir en el resto de la población una protección de rebaño.

REFERENCIA: Peter Schelden, april 17, 2020/ Source: Medicine Net Health News.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.







miércoles, 22 de abril de 2020

Coronavirus, dengue y otras amenazas


Mientras el mundo observa con asombro la pandemia producida por el nuevo coronavirus, en la América nuestra, estamos padeciendo la mayor propagación del dengue en su historia y la reaparición de enfermedades que estaban controladas. Así lo afirmó la OMS/OPS en su informe de febrero/2020 señalando, que en el año 2019 se reportaron más de 3 millones de casos de dengue en nuestra región con más de 1, 500 muertes. Cientos de niños el año pasado llenaron nuestras salas de emergencia con el diagnóstico inicial de síndrome febril, de los que una gran cantidad correspondían a dengue. Más de 25 niños se internaban diariamente en el hospital infantil de Santo Domingo y, en un mes, 31 de ellos fallecieron por dengue solo en ese hospital.

Desde enero 2019 a enero 2020 la OPS/OMS notificó 20, 430 casos de sarampión en 14 países de la región, muchos de ellos acompañados de defunciones. Y, entre los años 2018 y 2019 Colombia, Haití y Venezuela reportaron simultáneamente nuevos casos de difteria, enfermedades que los pediatras graduados en los últimos 25 años jamás habían visto. ¿Qué podemos concluir? Que, en América Latina, se ha descuidado el sistema de salud pública, que la inversión en prevención de enfermedades es mínima, que no hay dinero para un salario justo a médicos y enfermeras, que los hospitales siguen laborando sin insumos suficientes. La salud pública en nuestra región es tan poco valorada, que nuestro país apenas invierte en ella alrededor del 2% PIB. Una amenaza a la salud colectiva que no se quiere reconocer.

Para terminar, y, respondiendo algunas preguntas respecto a la pandemia que padecemos, debo decir, que se puede padecer dengue y Covid-19 a la vez, porque son virus distintos con mecanismos diferentes de contagio. Que, si una persona ha padecido dengue recientemente, las medidas de protección ante el coronavirus deben extremarse pues se convierte en un paciente de más alto riesgo. Que los síntomas del dengue son: fiebre alta, cefalea, dolores musculares y retro ocular, mal estado general y en ocasiones vómitos y diarrea. Manifestaciones que no son respiratorias, pero que pueden presentarse en la infección por coronavirus. Conocemos de algunos casos de coronavirus tratados inicialmente como dengue, con malos resultados, y otros que han dado positivo a ambas enfermedades.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.







sábado, 11 de abril de 2020

Vida y muerte en tiempos del coronavirus


 Los miles de muertos que tenemos hoy debido a la pandemia producida por este nuevo virus, es triste decirlo, son pocos, comparados con los cientos de miles de niños y adultos que mueren en este mundo de guerras, migraciones forzosas, narcotráfico y enfermedades. Un mundo donde el 1% de su población posee el 90% de las riquezas del planeta.

125, 000 niños menores de 5 años mueren anualmente solo por enfermedades de transmisión alimentaria (enfermedades por ingestión de alimentos contaminados o adulterados), muertes que representan el 34% de las muertes infantiles, en un rango de edad que es solo el 9% de la población mundial (OMS/OPS).

China, después de la epidemia del SARS 2002-2003, (Severe Acute Respiratory Sindrome), creó un sistema de notificación obligatoria de todas las enfermedades infecciosas para detectar cualquier brote antes de que se propagara en ese país. Pero no funcionó para el Covid-19 al dejarlo en manos de sus políticos que prefirieron no divulgar “noticias negativas” para no perjudicar su economía. No hicieron caso de las denuncias del Dr. Li Wenliang y su grupo quien muy a tiempo alertó sobre la aparición de un nuevo virus muy parecido al SARS que podía ser muy agresivo. Días después el Dr. Li moría infectado por ese virus. El resto de la historia lo conocemos todos.

“Recientemente, 25 países de América Latina se juntaron con el compromiso de coordinar el abastecimiento suficiente de alimentos inocuos y nutritivos para alimentar a más de 600 millones de personas de la región mientras dure la pandemia, ha informado la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura FAO” (El Caribe, abril 4/2020). Acuerdo firmado por los ministros y secretarios de agricultura, ganadería, pesca, alimentación y desarrollo rural, comprometidos a actuar coordinadamente para lograr ese objetivo común.  Otra acción que debimos haber emprendido no como respuesta a una crisis. Debimos haber aprendido hace tiempo, a pagar y a ganar lo justo, a prevenir la enfermedad, a promover la educación y a defender la vida. La de todos. No la de unos pocos. Esta pandemia, para la que todavía no hay una estrategia para salir de ella, deberá enseñarnos a ser humildes y compadecidos, a vivir en justicia y en convivencia respetuosa y civilizada. Más cerca de Dios.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.



miércoles, 8 de abril de 2020

Vacunación en tiempos del coronavirus


Como una medida eficaz para limitar la propagación del nuevo coronavirus, debemos y tenemos que quedarnos en casa. Para proteger al personal que pone las vacunas y a la población en general, muchos centros de vacunación han cerrado sus puertas. Pero, si esta situación se prolonga, nuestros niños en sus primeros meses de vida, estarán desprotegidos contra enfermedades que se han controlado y desaparecido gracias a las vacunas: difteria, tétanos, tosferina, sarampión y muchas otras.

El Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud, que manejan los centros públicos de vacunación y los centros privados que ofrecen este servicio, deberán producir nuevas estrategias para que al menos los lactantes menores de 18 meses de edad, sigan recibiendo sus vacunas mientras se mantenga el estado de emergencia nacional. Los centros de vacunación sin distinción, deberán ser desinfectados para que puedan seguir dando el servicio bajo nuevas reglas y protocolos que protejan a los niños, a sus madres y al personal sanitario del contagio por el coronavirus. Porque sería la peor de las tragedias que en medio de esta pandemia, nuestros niños, vuelvan a enfermar y a morir de enfermedades que se conoce son prevenibles por las vacunas.

Las vacunas, le enseñan a nuestro cuerpo a defenderse cuando algún virus o bacteria nos ataca y, como resultado, uno no se enfermará o sufrirá levemente la enfermedad contra la cual nos hemos vacunado. Es por ello, que la industria y la comunidad científica mundial buscan desesperadamente la vacuna contra el nuevo coronavirus, otros virus y bacterias. Ojalá llegue la era en la que exista una vacuna contra cada una de las enfermedades que amenazan la salud humana.

Las vacunas, son productos biológicos atenuados y modificados que, al tomarlos o inyectarlos, van a reforzar nuestro sistema inmunológico para defendernos de enfermedades graves y potencialmente mortales.  Al recibirlas en la infancia y reforzarlas oportunamente, nuestro sistema de defensas aprende a reconocer y a atacar las infecciones a las que podamos exponernos posteriormente en nuestras vidas. Hoy más que nunca y ante esta amenaza mundial del nuevo coronavirus, no podemos dejar en desamparo a nuestros niños. No debemos descuidar sus vacunas.

Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana.