viernes, 17 de febrero de 2017

Sarampión: vacunación temprana

En el otoño del 2013 se produjo en la provincia de Alberta, Canadá, un brote de sarampión, en el que se diagnosticaron 43 casos de esa enfermedad. Un segundo brote epidémico se registró en Calgary y Edmonton, las dos ciudades más grandes de esa provincia, que duró del 29 de abril hasta el 4 de julio/2014 con 31 casos registrados. Durante los brotes, dosis tempranas de sarampión, rubeola y papera (triple viral MMR) se le inyectaron a los niños entre los 6 y 11 meses de edad; comprobándose que en los niños vacunados tempranamente, se produjo una buena protección contra la enfermedad a corto plazo, pero no era una protección definitiva, por lo que el esquema vacunal debía completarse en estos niños. Una preocupación era, que los padres pudieran entender que con esa sola dosis de vacuna, sus hijos estarían protegidos a largo plazo.

Después de la experiencia canadiense de 2013-2014, ante un brote de sarampión, es aconsejable, poner una dosis temprana de la vacuna durante el brote y ponérsela también al niño va a viajar a una zona donde la enfermedad es endémica. Advirtiendo a los padres que esa sola inyección no protege al niño definitivamente.

El interés de los investigadores de las epidemias del Canadá era saber si los niños protegidos con una sola dosis fueron luego vacunados correctamente, pues se esperaba que los padres hubiesen entendido que una sola dosis significaba una protección completa contra el sarampión. Pero, su hipótesis no fue correcta ya que el 96 % de los vacunados durante los brotes completaron su esquema vacunal y el 92 % de los que viajaron a zonas endémicas también lo hicieron.

Lo que hace presumir, que el personal de salud pública que administró la dosis única durante los brotes proporcionó una adecuada información a los padres,  que esos padres fueron más proactivos y que su percepción de los riesgos por un nuevo brote los motivó a completar el programa vacunal. Ciertamente, hay estudios que demuestran que la percepción que tengan los padres del valor preventivo de las vacunas es determinante para que los niños sean inmunizados. También influye de manera determinante, la capacitación y motivación del personal de salud pública que administra la vacuna y la responsabilidad con que las autoridades enfrentan el problema.
FUENTE: Do VA et al. Journal of Infectious Diseases 2017; doi: 10. 1093/infdis/Jiw 512. February 8, 2017.
Dr. Marcos Díaz Guillén
pediatra-neonatólogo
Santo Domingo
República Dominicana



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