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miércoles, 7 de febrero de 2018

Retinoblastoma: El tumor maligno del ojo más común en el niño


El retinoblastoma es el tumor maligno del ojo más común en el niño, aunque puede aparecer raras veces en el adulto. Tiene su origen en la retina que es un órgano muy sensible a la luz que a través del nervio óptico envía señales a nuestro cerebro que las interpreta o traduce como imágenes. El tumor, se ve con una frecuencia de 1 caso en 15,000 a 18,000 niños nacidos vivos.  Los signos que nos pueden hacer sospechar su presencia son: pupila blanca a la exposición al sol o a la luz fotográfica de un flash, si los ojos del niño parecen mirar en direcciones diferentes y enrojecimiento o inflamación del ojo.

El retinoblastoma se produce, cuando las células de la retina desarrollan una mutación genética que hace que las células sanas continúen creciendo y multiplicándose cuando deberían morir, originando éste tumor que puede dar metástasis a otras partes del cuerpo.

El 17 de Octubre de 2017, la Academia Americana de Pediatría endosó el tamizaje o screening para los niños con mayores riesgos de retinoblastoma, que fue un consenso de la Asociación Americana de Oftalmología conjuntamente con la Asociación de Patólogos, Oncólogos y Genetistas de ese país. Un panel de expertos estableció que los niños con padres, hermanos y otros familiares cercanos con historia de esta malignidad, tienen mayores riesgos de padecer la enfermedad y, deberán tener un seguimiento oftalmológico riguroso para detectar a tiempo cualquier indicio del tumor.

Los expertos recomiendan el tamizaje de estos niños desde su nacimiento hasta los 7 años de edad y pruebas genéticas estableciendo que si se encuentra la mutación genética RB 1, el riesgo de que ese niño desarrolle un retinoblastoma es casi de un 100%.  Usaron un sistema basado en evidencias para recomendar: exámenes seriados de dilatación y fondo de ojo realizado por un oftalmólogo especialista en retina a todos los niños con familiares cercanos que hayan tenido historia de esta enfermedad , la frecuencia de estos exámenes estará basada en los riesgos esperados si existe una mutación del tipo RB 1, consejería y pruebas genéticas para establecer las probabilidades de retinoblastoma en niños con historia familiar y, los niños portadores de la mutación, deberán recibir un seguimiento indefinido cada año después de los 7 años de edad.  Es un llamado de alerta para la prevención de una enfermedad infantil que si no es detectada a tiempo, va a ser catastrófica.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana

jueves, 29 de septiembre de 2016

Miopía: La Epidemia del Futuro


Se estima que para el año 2020 el 33% de los niños y adolescentes que usan constantemente pantallas de visualización de datos, sufrirán de miopía. “El uso de móviles, tabletas, ordenadores y libros electrónicos, genera el síndrome de fatiga visual”. Ver constantemente de cerca produce en el ojo un cambio de longitud que induce a la miopía.

Por otra parte, un estudio de la universidad de Cambridge en Reino Unido ha demostrado, que por cada hora a la semana que el niño pasa al aire libre, en contacto con la naturaleza, se reduce en un 2% el riesgo de padecer miopía. 

 El Consejo Nacional de Ópticos y Optometristas Españoles, entre otras cosas aconseja: modular el tiempo que los niños pasan delante de una pantalla, que se use un tamaño de letra más grande para un esfuerzo menor al leer, que se use buena iluminación preferiblemente luz natural, usar pantallas de alta resolución y tomarse unos minutos de descanso cada una hora de lectura. Son normas que pueden ayudar a disminuir los riesgos de miopía.

El uso del ipad para entretener al niño y mantenerlo tranquilo en un viaje en carro o en el avión es un recurso muy efectivo que puede usarse. Pero una cosa es usarlo en determinadas circunstancias y otra cosa es, usarlo como un hábito permanente.

Los pediatras y oftalmólogos y la Academia Americana de Pediatría desaconsejan el uso de estos dispositivos antes de los tres años de edad; y sobre esta edad, no más de 30 minutos al día. Porque su uso continuo, especialmente a edades muy tempranas y la luz que emiten estos dispositivos, puede ser perjudicial para sus ojos. Y, contrario a lo que se creía, que su uso  incentivaba la creatividad, dicho en buen lenguaje popular lo que hace en el niño es que lo aisla y lo“amema”*.  La moderación y el sentido común en el uso de los aparatos de la nueva tecnología con nuestros niños, es una medida inteligente, reconociendo que la relación con los demás, la interacción del niño con su medio ambiente y  el contacto con la naturaleza, es la mejor enseñanza si deseamos incentivar su creatividad y potencializar sus habilidades.

*NOTA: Amemarse en español “dominicano” significa idiotizarse o volverse tonto.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana