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lunes, 15 de diciembre de 2014

Oximetría de Pulso

La oximetría de pulso, conocida desde hace muchos años, es la medición de la saturación de oxigeno de la sangre con un equipo sencillo a través de la piel del pulpejo del dedo o del lóbulo de la oreja, y que al mismo tiempo monitorea la frecuencia o pulso cardiaco. Se hace de rutina en los pacientes en la sala de cirugía y en la unidad de cuidados intensivos. Pero, debería hacerse de rutina a los recién nacidos, como una manera de orientar hacia el diagnóstico de enfermedades cardíacas congénitas que en sus inicios pueden no presentar síntomas de hipoxia o falta de oxigeno.

Algunos niños que nacen con malformaciones cardiacas pueden tener una apariencia saludable y ser dados de alta sin que se detecte su problema. Días después, estos niños deben ser reingresados requiriendo atención médica y quirúrgica de emergencia. Con la oximetría de pulso se pueden detectar defectos cardiovasculares de nacimiento antes que estos den síntomas importantes de la enfermedad.

Esta prueba sencilla y no invasiva debe ser realizada por un personal que la sepa interpretar, porque puede prestarse a errores, pero de lo que no hay duda es, que bien realizada y bien evaluada, puede ser de gran ayuda. La oximetría tampoco es un sustituto de un buen examen físico y una buena historia clínica con los que se pueden diagnosticar defectos congénitos antes de que los niveles de oxigeno en la sangre sean bajos.

En la sala de recién nacidos con frecuencia atendemos niños prematuros a los que  hay que suministrarles oxigeno con el riesgo de producirles hiperoxia o concentración muy alta de oxigeno en su sangre, y llevarlos a una complicación grave  como es la  retinopatía del prematuro o la displasia broncopulmonar. Podemos suministrarles poca cantidad de oxigeno y llevarlos a un cuadro de hipoxia o concentración muy baja de oxigeno, y terminar en daño cerebral, daño renal o en una complicación grave del prematuro conocida como enterocolitis necrotisante. Súmele a todo esto los días de permanencia en la Unidad, otras complicaciones y su costo. Es ahí, donde la oximetría puede jugar un papel relevante, porque es una técnica simple, una atención primaria que se puede aplicar en cualquier país, si se tiene la voluntad, independientemente de su desarrollo socioeconómico.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo
Santo Domingo, Republica Dominicana

jueves, 4 de febrero de 2010

Epistaxis: Sangrado en la Nariz en los Niños


Epistaxis significa sangrado por la nariz y es algo común en la población infantil. En la mayoría de los casos se debe a irritación del plexo de Kiesselbach que es una zona muy vascularizada en la parte anterior del tabique nasal. La mayoría de los episodios de hemorragia nasal son autolimitados, es decir, el sangrado se detiene espontáneamente.

Algunas  madres nos dicen que su niño está sangrando por la nariz y nos preguntan qué deben hacer.  La tendencia natural de los padres es echar la cabeza del niño hacia atrás, pero esto no es correcto, porque la sangre podría caer en la orofaringe, llegar al estómago, irritar la mucosa estomacal y producir vómitos, peor aún, la sangre puede llegar a las vías aéreas del niño y producir serios problemas respiratorios a corto y largo plazo. Lo correcto será echar la cabeza del niño hacia adelante, permitir que la sangre fluya, hacer alguna presión suave sobre la fosa nasal afectada y limpiar la zona,  esto será suficiente para que la hemorragia se detenga.

La nariz es muy vascularizada, recibe sangre de las arterias carótida externa y carótida interna a través de la arteria facial, la arteria maxilar interna y la arteria oftálmica respectivamente, es por eso, que un traumatismo relativamente leve, puede producir un sangrado abundante en ésta zona.

Ese sangrado común y frecuente, es el llamado sangrado anterior y corresponde a la mayoría de los casos, pero es bueno que se sepa, que existe el sangrado nasal posterior, aquí, el asunto es algo más complejo, amerita un taponamiento posterior, tiende a no ceder con facilidad y amerita la intervención del otorrino, quien identificará la zona afectada y decidirá qué hacer.

Aunque la epistaxis es común en los niños, es importante conocer la historia clínica del paciente y a veces, será necesario hacer pruebas de coagulación sanguínea, descartar casos de hipertensión arterial, varices, tumores etc. y precisar si ese sangrado nasal no se ha asociado a sangrados en otras partes del cuerpo.

Debe quedar en el ánimo de los padres del niño con epistaxis, que la primera medida es echar la cabeza del niño hacia adelante y hacia abajo, nunca hacia atrás, presionar y limpiar suavemente la fosa nasal afectada, mantener la calma  y esperar unos minutos cuando todo  habrá terminado. En todo caso deberá llamar a su médico, pero si el sangrado es particularmente intenso, profuso y repetitivo deberá ser investigado a fondo y de hecho ser visto de emergencia si es necesario.


Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra - Neonatólogo
Santo Domingo, República Dominicana