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lunes, 30 de agosto de 2010

Sexo durante el embarazo

Una señora me preguntó si es peligroso tener sexo al final del embarazo. La respuesta es no, si se hace de mutuo acuerdo, si no hay sangrado vaginal, si no se ha roto la bolsa del liquido amniótico,  si no se ha expulsado el tapón mucoso y si no lo ha contraindicado el médico.

No hay peligro de daño para la mujer ni de infección para el feto ya que la bolsa de las aguas amnióticas, como el tapón mucoso, son una barrera que si está intacta evitará todo tipo de infección.  Tampoco hay riesgos de trauma para la criatura como piensan algunas personas.

Se evitará el coito en el primer trimestre del embarazo, si apareciera hemorragia por pequeña que sea, si hay historia de abortos anteriores, partos prematuros o amenazas que hayan obligado a la mujer a mantener reposo en cama.  Si esa fuera la situación, la pareja deberá entender, que la penetración no es la única forma de expresión sexual en el embarazo, que existen otras igual de satisfactorias y placenteras.

En sentido general, el deseo sexual, disminuye en el primer trimestre del embarazo por el cansancio y las nauseas frecuentes.  En el segundo trimestre, la mujer experimenta un aumento de la líbido porque ya habrán desaparecido las molestias y porque los niveles de hormonas se habrán estabilizado, entonces, no hay razón desde el punto de vista médico para que la pareja no haga una vida sexual plena incluso hasta los últimos días de la gestación.

¿Puede el sexo desencadenar la labor de parto?
La respuesta es no.  Cuando la mujer está estimulada sexualmente produce mucha oxitocina, la llamada hormona de la felicidad, que es la que desencadena la labor de parto.  El pitocin, que es el nombre de la oxitocina sintética, la que se usa para inducir la labor de parto, estimula al músculo uterino, pero éste solo responderá al estímulo de la oxitocina al final del embarazo.

Sabemos que la mayor concentración de prostaglandina humana se encuentra en el semen, y que éste es capaz de ablandar el cuello uterino para que se inicie la labor de parto en aquellos casos de embarazos prolongados, por lo que el sexo al final del embarazo no es peligroso, sino que también pudiera ser beneficioso.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra - Nenatólogo
Santo Domingo - República Dominicana



miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Niño Debería ir al Oftalmólogo


foto © Balamurugan Natarajan


En nuestro medio hasta en los pediatras existe la cultura de no enviar regularmente el niño al oftalmólogo, porque si el niño ve bien esa práctica parecería innecesaria. Lo correcto es, enviarlo en su primer año de vida, preferiblemente al cumplir los seis meses de edad aunque todo nos parezca normal .

El niño deberá ser referido al oftalmólogo pediátrico en su primer mes de vida si se trata de un recién nacido prematuro o de bajo peso al nacer. Y, en todo caso, deberá visitar ese especialista a los seis meses, a los tres y cinco años de edad.

Todo niño deberá ser visto por el oftalmólogo pediátrico en los primeros días de vida si al examen llama la atención alguna coloración anormal del ojo, si las córneas son más grandes de lo normal, si un globo ocular nos parece asimétrico respecto al otro, si la labor de parto ha producido algún trauma o hemorragia intraocular, si se sospecha una catarata congénita, si al niño le molesta la luz o si la madre en su historia nos informa que padeció alguna infección tipo toxoplasmosis, sífilis, rubeola, etc. en su embarazo.

Una pupila blanca es motivo de consulta urgente para descartar la existencia de una catarata congénita o un retinoblastoma, que es un tumor ocular maligno hereditario en un 40% y esporádico en un 60% de los casos. Por eso es tan importante la historia familiar, si en ésta encontramos antecedentes de catarata congénita, retinoblastoma o glaucoma, debe enviarse el niño a la consulta oftalmológica, aunque no presente signo alguno de enfermedad.

Los oftalmólogos pediátricos disponen de los medios y cuentan con las pruebas necesarias como para poder hacer un buen examen ocular del niño recién nacido y diagnosticar cuánto ve su niño aún a esa edad. A los tres y cinco años a todo niño se le hará un examen oftalmológico completo que incluya: agudeza visual, refracción, fondo de ojo y medición de la presión ocular.

Esperamos que tanto los padres como los pediatras estemos cada día más conscientes de la necesidad de examinar los ojos de nuestros niños, así estaremos contribuyendo a una mejor calidad de vida para ellos y para nosotros mismos.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo