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sábado, 8 de enero de 2011

Bronquiolitis: Una enfermedad típica de la época


La bronquiolitis es una enfermedad de la infancia que se caracteriza por inflamación y obstrucción de los bronquios más pequeños o bronquiolos.  Se manifiesta con silbidos o sibilantes cuando el niño respira, rinitis, tos y fiebre.  Se ve generalmente en niños menores de dos años y es la causa principal de internamiento de lactantes en las épocas de invierno.

A la consulta llegan lactantes y niños pequeños con fiebre, dificultad respiratoria y tos, ésta última puede durar semanas, es muy molestosa y no responde a los medicamentos habituales. Hay un componente de bronco espasmo que cede muy poco a las nebulizaciones y con malos resultados cuando hemos usado esteroides inhalados.  El virus sincitial respiratorio (VSR) es el agente causal más importante y para él no hay una vacuna específica.

Hay factores que incrementan el riesgo de padecer la enfermedad, la edad es uno y son los lactantes los más afectados, la ausencia de la lactancia materna es otro, la exposición al humo del tabaco, el hacinamiento, las malas condiciones de higiene y el hermano en edad escolar que contagia al hermanito más pequeño.  Las guarderías o maternales donde conviven niños muy pequeños, son una fuente de contaminación si el personal descuida las reglas de higiene y limpieza de los muebles, utensilios, juguetes y lavado de las manos donde el virus puede depositarse y permanecer en condiciones de propagarse.

Si bien es cierto que el virus sincitial respiratorio es el principal agente causal de la bronquiolitis , otros virus pueden también producirla.  Entonces, es muy importante completar el programa de inmunizaciones a todos los niños en el que se incluya la vacuna anual contra la gripe o influenza estacional de invierno y la vacuna siete y o trece-valente contra el neumococo.

Los padres no deberían descuidar lo que muchas veces se califica de “una simple gripe"  en sus niños más pequeños, porque pudiera no ser tan simple, ya que algunos casos  se han agravado en pocos días y han tenido que ser atendidos en unidades de cuidados intensivos con riesgo incluso de muerte.



martes, 7 de julio de 2009

El Niño que se Chupa el Dedo

Es una preocupación para muchos padres observar como su hijo se chupa constantemente el dedo pulgar o cualquier otro dedo, aveces hasta dos y tres dedos a la vez. En el afán por cambiar éste hábito se pierde mucha energia y se producen momentos de tensión en la relación padres-niño sin resultados satisfactorios.

Muchas veces se busca la solución al problema con la sustitución del dedo por el chupete, chupón o bobo como tambien se lo conoce, añadiendose un ingrediente nuevo que en algunos niños solo ha servido para incrementar más la adicción al dedo o para abrir las puertas a infecciones producto del uso de un chupete sucio o contaminado.

Es oportuno que se sepa, que la acción de chupar o succionar es algo innato en el ser humano, incluso, para los pediatras es un signo de bienestar y buena salud si el niño al nacer tiene una buena succión que le permita amamantarse adecuadamente. Diferente y muy preocupante si al nacer un niño entre otros signos y síntomas presenta una succión pobre o débil.

En mi experiencia me atrevería a afirmar, que el 100% de los niños se han chupado el pulgar u otro dedo en algún momento de sus vidas, particularmente en sus primeros meses. Cuando esto se prolonga por mucho tiempo incluso años, pudiera ser que esa acción de chupeteo constante no sea más que una respuesta, un escape del niño a las
tensiones de un ambiente familiar conflictivo.

Aunque no está del todo claro, si el chuparse el dedo persiste más allá de los seis a siete años de edad cuando ya han brotado los dientes permanentes, sería recomendable recibir la ayuda de un profesional de la odontología con la idea de prevenir cualquier deformación que pudiera alterar la masticación y la estética de la cara del niño.

En el plano de la prevención ¿Qué hacer?: Recordar que el chuparse el dedo es algo normal y transitorio en la inmensa mayoría de los niños, que si ésta acción se prolonga en el tiempo son los padres quienes deben revisarse y ver si existen problemas intrafamiliares o de relación con el niño que lo hacen manifestarse de esa manera, que pretender reprimir el hábito lo pùede incrementar más. Sea inteligente y persuada al niño de no seguir haciendolo, ocupe las manos del niño en algún juego o actividad que le sean gratificantes si lo descubre chupando, pero sin agresión o recriminación. Y, en aquellos casos cuya preocupación sea la deformidad que el chupeteo pudiera producir en la mordedura, entonces haga una cita con un buen odonto-pediátra.


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Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo


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domingo, 5 de julio de 2009

El Niño y sus Dientes

Mucha gente cree que la salud dental es algo secundario. Que solo se debe llevar el niño al odontólogo cuando ha sufrido un accidente o cuando le duele una muela, y no es así.

Al acercarse a los dos años de edad, cuando el niño tiene sus dientes de leche, la madre deberá hacer dos cosas: quitará el biberón, porque éste solo se usará en niños sin dientes y llevará su niño al odontólogo con regularidad, como lo hacía con el pediátra.

Es una práctica atrasada llevar al niño a sacarle la muela, porque ya está dañada, lo correcto es, llevarlo con su diente sano, para prevenir caries, en una acción más barata y sin dolor, además enseñará al niño a no tenerle miedo al dentista. Debería ser parte del esquema o rutina del pediatra recomendar estas cosas.

El diente de leche, que no es el definitivo, es muy importante y hay que mantenerlo sano, es un diente guia. Su función entre otras es marcarle el camino al diente permanente que lo viene empujando. Si el diente de leche se enferma y hay que sacarlo antes de tiempo, se producirá un espacio entre diente y diente que con el tiempo se irá estrechando, obligando al diente definitivo a salir sin rumbo, montado sobre otro diente. Además, un diente con caries y placas dentarias es un diente infectado, puede ser el origen de un absceso, y éste, pudiera producir una infección sistémica, es decir, una enfermedad generalizada en todo el cuerpo.

Un foco infeccioso en la boca, una zona tan cercana al cerebro y tan vascularizada, ha sido la causa de meningitis y muerte en un niño que aparentemente estaba sano y que de lo único que se quejaba era de un dolor de muela.

A nivel de salud nacional pública todavía estamos atrasados, en la Republica Dominicana el servicio de odontólogia no existe en muchos de nuestros hospitales y en los que sí existe, es un servicio secundario al que no se le da mucha importancia, al que se le asigna un pobre presupuesto o está confinado al salón parte atrás del centro de salud.

Y, es que la salud dental es un asunto de sanidad pública. El obstetra debe proveer a la embarazada entre sus vitaminas una con fluor, el pediatra debe dar al niño el fluor en las vitaminas y enviarlo al odonto-pediatra para que éste le haga su profilaxis regularmente y le aplique un gel de fluor. Las aguas que bebemos deben ser reguladas para que contengan la concentración de fluor recomendada y en las escuelas y colegios debiera impartirse una clase sobre salud e higiene bucal por profesionales en la materia.

Evitemos las caries en los niños, preservemos su dentición de leche y la definitiva haciendo prevención a tiempo, visitando al dentista regulamente. Quitemos los biberones a todo niño con dientes.Y, estaremos evitando males mayores, nos saldrá más barato que reparar el daño y será mucho menos doloroso para el niño y para la economía familiar.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo


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lunes, 29 de junio de 2009

La Fiebre Infantil

La fiebre es un síntoma, no es una enfermedad. Este síntoma lo asocian los padres siempre a una infección , y, si bien es cierto que en la mayoria de las infecciones la fiebre es algo que está presente, muchas veces se puede tener fiebre sin estar infectado o estar enfermo sin tener fiebre.

Es bueno bajar la fiebre si ésta aparece en su niño, con ello logramos que el paciente se sienta mejor y porque en algunas familias hay niños que con temperatura alta tienden a convulsionar, pero lo más importante es preguntarse: ¿Por qué está mi hijo haciendo fiebre? Al hacerse esa pregunta la madre llamará al pediátra quien le hará las recomendaciones de lugar y si es necesario iniciará las investigaciones para encontrar la causa.

Hemos conocido padres que se han pasado varios dias bajando la fiebre de su hijo, perdiendose un tiempo precioso en el diagnóstico de enfermedades importantes que han terminado con la vida del paciente. Padres, pretendiendo ser médicos, darles a su niño que tiene dolor de cabeza, fiebre y vómitos una medicina para cada uno de esos síntomas ignorando que esa tríada pudiera ser la manifestación de algo tan grave como una meningitis.

Por otra parte, el uso de antibióticos para todo paciente con fiebre, es algo muy común y propio de nuestro medio. No es cierto que todo niño con la garganta roja y con fiebre deba tomar un antibiótico suponiendo que hay una infección, la mayoría de las amigdalitis y faringitis en dos o tres dias desaparecen sin necesidad de darles antibióticos, muchas son de origen viral que no van a responder a ese tipo de medicación.

Es bueno que los padres sepan que la fiebre no es algo malo, que es un mecanismo de defensa y es la respuesta de un individuo inmunológicamente sano, distinto al paciente con defensas bajas que puede estar infectado o enfermo y no responder con fiebre.

Para terminar diremos, que la fiebre no debe ser quitada de manera brusca, es preferible bajarla suavemente y a más largo plazo. Muchas veces no será necesario usar medicamentos muy fuertes volviendo al método viejo de baños y compresas frescas, ofreciendole muchos líquidos al paciente que los pueda tomar, porque todo lo que sea agresivo o antifisiológico, deberá ir desapareciendo de la medicina moderna.

Dr. Marcos Díaz Guillén
Pediatra-Neonatólogo